jueves, 15 de julio de 2010

SI ME MOJO, YE QUE LLUEVE


Singular y extraordinario personaje. Asturiano por los cuatro costados, ocurrente, campechano, inteligente y ameno conversador. Juan Jerónimo Granda nació en Oviedo, cuando tocaban las campanadas del año 44 para el 45 y, hoy día, él mismo se pregunta en qué año nació. Aún era un chaval cuando empezó de batería en esto de la música con el grupo ovetense “Los 106”, pero poco le duró esta incursión porque, como el mismo dice: “pa solu soy buenu”. En 1967 comenzó su carrera musical como solista y, desde 1977 hasta hoy, publicó ocho trabajos. “La mina y el mar”, “Pescadores” o “Las coplas del carnaval”, por citar algunas de sus canciones más destacadas, las que su público siempre le pide, son temas conocidos y cantados por jóvenes y viejos y que revisten de asturianía a este genial canta-pensador.

Pero lo que realmente define a JJero, como firma, es su socarrona ironía y su originalidad. Veamos lo que piensa sobre algunos temas. Sobre la política: “Ye to falso. Vivimos con un lavao de cerebro desde que terminó la II Guerra Mundial. Entonces los americanos se quedaron con la tienda de Berlín pa acá, y de Berlín pa allá los rusos. Ambos quemaron el sistema capitalista y eso no tien sentidu. Fabricar cada vez más pa consumir cada vez más no tien sentidu... Ganar to los años el diez o el veinte por ciento más que el añu anterior... no tien sentidu. Ahora quién poner a la gente a trabayar dieciseis hores, quién mantener la esclavitud. Nosotros queremos vivir bien, tar aquí muy guapos, atechaos con calefacción tomando un cafetín, mientras millones de persones trabajen por respirar, pa traenos aquí les patates, el arroz... Y eso, claro, ye la esclavitud moderna. Pero ye así, seguimos en la época imperial”. Sobre las noticias de prensa dice “Pa mí lo verdadero ye salir a la calle y si me mojo ye que llueve. Miro pa'rriba, y si no ta alguno meando o regando les plantes, ye que está lloviendo, esa ye la noticia mía. Pero si alguien me diz que está lloviendo en Luarca, o que va a llover, o que llovió, no lo creo. Puedo suponer que será verdá pero, no, no lo creo.

También está convencido que la igualdad no existe: “Una igualdad, ¿no son dos rallines?, (“=”). Eso, en un sicólogo, dos ralles, una encima de otra, puen ser dos jodiendo, él arriba y ella abajo, o al revés. La igualdad no existe, es una cosa matemática, abstracta: Dos igual a dos..., bueno, depende de lo que quieras decir con esti dos y con el otru dos. Pero no hay dos iguales ni por el forro los cojones, vamos, ni los gemelos. Lo que tenía que haber dicho la ministra del ramu ye que todos tenemos los mismos derechos, les mismes oportunidades. Los trabajos tién que hacelos el que los sabe hacer, ye igual que sea altu que baju, que hombre o muyer, que turco que albanés. En España somos iguales ante la ley, menos Uno. Ahora, eso ye una fórmula matemática”. En su día le hizo una canción al anterior Papa: “¿dónde vas Woytila, donde vas con mantón de manila…?” y con referencia a Razzinger dice “A Benedito no-i la hice. Esti ye mas teatral, más listu. Ye de los de por atrás... Anda un poco más azorronáu, que diría mi guela. Ye listu, como to los papas. A Papa no lleguen los tontos nunca, siempre lleguen los listos”. Sobre los adelantos tecnológicos y las estrellas que pueden haber desaparecido y aún las vemos dice: “Eso ta claro. Ye que la luz tarda en llegar; tú ves el fogonazu del volador pero el sonidu óyeslu unos segundos después. Claro, si esi fogonazu lu ves de aquí a casa su madre tarda en llegar..., dicen ellos, pero eso hay que demostralo también, eh? Tovía no conocen lo que ye el sol, porque conócenlu como los indios: saben que sale po la mañana y calienta. Ahora midiéronlu un poco más..., acercáronse un poco más..., que si tien hidrógeno y oxígeno... No saben lo que tien porque nadie metió el deu allá. Pero si la ciencia ye empírica, porque lo dicen ellos, hay que meter el deu. No, ye que mandamos una sonda, dicen ellos. Ya, pero la sonda ¿cómo quedó? Son to suposiciones. Esto ye como los chiquillos cuando tienen una caja de cartón enganchá con una cuerda, y dicen que ye un camión. ¿Y quién diz a esi chiquillo que eso no ye un camión?, nadie. Pues los científicos igual, son rapacinos..., los científicos no crecen. Tienen mucha imaginación y jueguen. Y como son listos y saben física, química y to eso, y biología y tienen paratos pa ver les molécules...” Y sobre la religión y las creencias asegura: Yo creo en lo me da la gana. Creo en lo que me parez a mí que tengo que creer. Pero también creo que no estoy capacitáu -ni creo que nadie lo esté- pa expresar esa creencia. Yo ahí no llego. Ye que la palabra “creer” ye la hostia. Eso de creer, tener fe, son palabres que son domesticaes, inventaes por los administradores de la fe, -que hay que echa-i cojones pa administrar la fe de los demás sin saber cuál ye-. Pero, bueno, pa mí estes son coses que se me hacen intangibles, no puedo con elles. Ye eso de ¿qué ves?, -una cosa, - ¿de qué color?,... y ye que si das con el daltónicu..., claro, hasta que no se descubrió la enfermedá fíjate en la pila de hosties que y cayeron...”

No se rían. Todas estas afirmaciones las hace sin inmutase lo más mínimo. Es a lo que él llama “Logomonos” (por monólogos), el título de su reciente libro. Una joya. El libro y su autor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario