domingo, 31 de agosto de 2014

BARBEROS

Los antecesores de los peluqueros

La navaja para afeitar, la tijera para cortar. El solitario en el dedo anular y el meñique extendido hacia el cielo, el olor a Floyd, la bata blanca y corta con la botonadura del lado derecho, por supuesto, y la manicura exquisita, casi de pianista. Un montón de revistas atrasadas encima de la mesa, la radio en Protagonistas por la mañana y en el consultorio de Elena Francis por la tarde. Los clientes inquietos en la espera, contando los minutos que les quedan para sentase en el potro de tortura y, de paso, escuchando con desidia la conversación que mantienen los dos protagonistas en escena. Llega el turno. Antes de comenzar su trabajo el buen profesional exhibe su destreza con la herramienta esgrimiendo varios tijeretazos rápidos al aire como queriendo decir soy el mejor en esto y aquí mando yo. El artesano del cabello habla con autoridad, no podía ser de otra forma. Siempre creí que esa calidad solo era patrimonio de los que trabajaban en pié frente a un auditorio callado, expectante y respetuoso. El barbero siempre tiene razón y lo que él dice va a misa, no sea que se le vaya la tijera y corte algo más que apéndices capilares.
No es una profesión cualquiera, faltaría más. Es el oficio de aquellos que están permanentemente en contacto con la gente de la calle, con los clientes, con la familia de los clientes, con las gentes que pasan por delante de la peluquería y con las familias de los paseantes. Conozco a peluqueros de los de antes, barberos, que son un pozo de sabiduría, son el Fondón de la sapiencia. Éllos que recogieron los peines y las tijeras de sus padres también heredaron las facultades investigadoras que debe de tener un barbero que se precie de buen profesional. Quien necesite de sus servicios debe de saber que acudir a sus establecimientos es igual que tomarse en Londres el té de las six o’clock, un ritual para el que se necesita tiempo y paciencia. Sentarse en ese sillón significa relajar cuerpo y mente y estar dispuesto a pasar por un tercer grado, o lo que es lo mismo someterse a la prueba del polígrafo. Preguntas y opiniones. Todo estriba en contestar su encuesta con monosílabos y escuchar atentamente sus atinadas sentencias, “díxolo Xuan, puntu redondu”. Recordarán que siglos ha, los barberos se ocupaban también de las extracciones dentales. No me cabe la menor duda de que eran los primitivos “sacamuelas”, y nadie preguntaba más que ellos. Al refranero me remito. Y entre pregunta, respuesta y opinión hay que estar al día de la vida exterior, de quienes pasan por la calle: “buenos días Pepe, buenas tardes Juan, ¿qué tal el paisano, María?…”. Nada se le escapa al barbero. Pero es que, además, son los más entendidos en fútbol, política y relaciones laborales, al igual que sus colegas del sexo opuesto lo son de los affaires de los personajes y personajas de la Jet y, en estos tiempos que corren, de los frikies y macarrillas de las teles de este país de sobraos. Saben lo que no está escrito sin necesidad de la Enciclopedia Británica ni de diccionarios. Evidentemente lo escrito también lo saben.
Claro que, estos profesionales de tijera y navaja, no están hechos para todo el mundo. No toda la tropa es digna de su encomiable trabajo y de sus sabios consejos. De todos es conocida aquella anécdota en que un adusto ciudadano acudía a una barbería de las de antes. El barbero le preguntó cómo se lo cortaba. “En silencio”, fue la respuesta. Duke, que también va a la peluquería, prefiere escuchar y permanecer callado mientras dura la faena y le crecen las orejas. Tiene la lección bien aprendida.

viernes, 29 de agosto de 2014

AGUJEROS NEGROS

 El firmamento y aquello de la economía

Termino de leer una noticia que dice textualmente: “Una estrella engullida por un agujero negro”. Parez ser que haz 3.800 años, mes arriba o mes abajo, una estrelluca del tamaño del sol, tonelá arriba o tonelá abajo, pasaba cerca de un bujeru negru de esos y por no mirar por dónde iba cayó dentro d’el. Según la noticia, esi ye el resultáo de una investigación de varios científicos, entre ellos uno andaluz, que dicen que lo vieron el pasau 28 de marzo, por unes radiaciones o no se qué cosa. ¿Tarán seguros o eso de lo que era resultao ye de una tayá de la de su madre?, porque yo no lo creo, oye. A ver, ¿por qué saben estos científicos que la estrellina y el furacu estaben a esa distancia?, ¿acasu lo midiéron? Ahora resulta que no sabemos muches coses de la actualidá y saben lo que pasó allá’lantre en la era del testamentu antigu. Buscaron al Nani y a Roldán que estaben más cerca, no hubo manera y encuentren esto sin buscalo. Y ¿por qué saben que el furacu era negru, eh? si allí en el espacio siempre ye de noche cerrá. El casu ye que debe ser verdá porque dícenlo éstos que son astrofísicos, que saben lo que no está escrito y tienen unos telescopios del copón. Además viéronlo los de la NASA que esos venlo tó, menos los aviones de Bin Laden.
Además dicen que aquí en la nuestra galaxia eso no pué pasar porque el sol ta lejos del furacu central y “no corre el riesgo de ser engullido”. Ya ho. Fíjate tú que Grecia está tovía más lejos que el sol y ya cayó en el furacu, igual que Irlanda y Portugal. Los vecinos europeos ayúdenlos a salir del pozu y al pocu tiempu, ¡zaca!, otra vez que vuelven a caer. Los griegos, porque los otros, viendo lo que yos pasó a los helenos, rodearánlu. Vamos digo yo. Esto no pasaba cuando Platón y Aristóteles. Entonces los griegos eren más espabilaos, habíen aprendío con los filósofos aquellos. Fíjate que inventaron los Juegos Olímpicos y el nudismo. Sí ho, corríen en pelotas. Como están ahora.
El casu ye que los demás no escarmentamos. Primero fueron 90.000 millones de Mortadelos. Como no puén pagalo, ahora vamos a dayos otros tantos. Y después seguro que el doble. Si nos queda. La Merkel, que no ye boba, diz que los bancos europeos son los que tienen que aflojar la viruta y poner el güevu. Y tién razón Gelines, ¿no son los bancos los que tienen les perres? -aunque en el casu de Botín les tenga en uno de Suiza que ye más seguru-, pues que les suelten, que fue por culpa de ellos lo del buracu esi. Tanto especular, tanto especular y tuvieron que ser los erarios nacionales los que fueron a rescatalos. Pues ahora que rescaten ellos, no te jode. Lo que pasa ye que los teutones pa esto son muy suyos. Gústayos ayudar a la gente y total, antes que ir ellos mismos a pedir les perres al banco, que sea el banco el que yos de el préstamo a los helenos. Directamente. Así ganen tiempu y ahorrenyos un pastón en comisiones. Sin embargo los franchutes y nosotros no estamos de acuerdu, no. Ye normal: tamos acostumbráos a poner el cazu.

jueves, 28 de agosto de 2014

¡AYUDA!

Lo que anuncian en la tele

Terminaba de cenar un yogur y, unos minutos mas tarde, ví un anuncio en la tele que proclamaba sus beneficios: “ayuda a mejorar el tránsito intestinal...”, decía; “y tan solo en catorce días”, concluyó. Regresé a la nevera y, con ansia, me comí el contenido de los cinco envases que quedaban del pack. Me hubiera comido catorce, uno por día, pero desgraciadamente mi esposa ignoraba el estado de mis tripas cuando fue al supermercado. Total que, al día siguiente, aún me quedaban tres días para salir de dudas y desentrañar la certeza de esa panacea de yogur, cuando se me declara una gastroenteritis. Me puse diarréico perdido, vamos. “Pero bueno, ¿haces caso a todo lo que ponen en la tele?”, me dice mi médico de cabecera. Avergonzado, me voy del dispensario con una dieta a base de arroz hervido y unos polvos que tengo que tomar con no sé cuantos litros de agua. “Y nada de yogures”, me dijo el galeno antes de irme. El caso es que llevo dos días comiendo arroz como si fuera un chino y bebiendo una pócima que sabe a rayos, amén de mis visitas al excusado. ¡Malditos bífidus!.
Pero es que ahora me doy cuenta que, desde hace ya dos meses, estaba tomando -también para cenar- una margarina o mantequilla, o lo que diablos sea eso que se unta, que, también según la tele, ayuda a eliminar el colesterol, y me planteo si no habrá sido ese “pringue” lo que me provocó el estreñimiento. Voy de nuevo al baúl del frío y, cabreado, cojo el tarro de la dichosa mantequilla y lo tiro a la basura, y con él un envase de jamón york contra los triglicéridos, una botella de vino sin alcohol y unos botes de crema catalana “sin azúcar”, entre otros productos estrella que mi mujer siempre tiene en la nevera. Satisfecho por mi hazaña alimentaria, abro una lata de callos de esas que traen todas las bendiciones y, olvidándome de las prescripciones médicas, me la meto entre pecho y espalda con un buen trozo de pan y media botella de rioja. Pasan tres horas y, ¡válgame el cielo!, ¡qué retortijones!. ¡Ay, qué dolor de tripa!. Otra vez al váter, vómitos y mas diarrea, y para mas inri mi mujer pica en la puerta y me pregunta dónde está la puñetera margarina. “La tiré a la m..”, le contesto. La santa se va a la nevera de investigación y, cuando salgo del cuarto de baño, me monta un pollo que no les quiero ni contar. “Yes un burru, ¿pienses que vives solu en esta casa'”. Total que llevamos dos días enfadados y no me cuece ni el arroz. Y mis hijos partiéndose el culo de risa. Papá, ¿quies esti chorizu baju en grasa y colesterol?, me dijeron todavía hoy.
Y entre el enfado con mi Santa y los problemas intestinales, estoy que no quepo en mí, así que he vuelto a fumar. Fíjense cómo estaré que esta tarde subí a un tren de cercanías con un cigarrillo entre los labios y el revisor, inspector o como se llame, me indicó con signos ostensibles que estaba prohibido. Fuera de mí, le llamo “pringao” y le digo a gritos que si voy a hacer caso de todos los carteles y anuncios que veo a lo largo del día, estoy “arreglau”. El resultado es que, dos estaciones mas allá, sube al tren un señor con aspecto serio que, tras identificarse, me hace bajar del tren y me lleva a un cuartelillo. En estas estoy mientras espero por un abogado. Duke se queda hoy sin pasear, ¡maldita sea mi suerte!

miércoles, 27 de agosto de 2014

CÓMO ESTOY DE LO MÍO

Las chorradas de los frikies

Mira Belenina, de lo de otros no se pero de lo tuyo tas bastante perjudicá. Yo no se si lo que contaste a los periodistas de la prensa rosa (la tuya -la otra no se preocupa de ti-) será o no verdad, ni se qué es lo que pintabas en un acto de ese tipo con príncipes de Asturias y políticos incluidos, ni se si las revistas donde sales en portada contando eso, fueron por el acto o fueron porque tú las llamaste. Lo que sí se es que aprovechas cualquier circunstancia, aunque sea inventada, para hacer caja. Bonito titular, ¿verdad?, “La Princesa de Asturias y la del pueblo (como te bautizó algún listu que también está pa hacer caja) juntas en una fiesta”, todo para que les digas que te eximió de la protocolaria inclinación reverencial y que te preguntó “¿cómo estás de lo tuyo?” y que luego fuíste a ver Rajoy para decirle “¡Vaya putada lo del Bárcenas, ¿eh?!”. Y que los de la prensa esa te querían a ti y no a Zaplana y compañía. Y que todo eso lo vimos y leímos en el suplemento sabatino de La Nueva España, que supongo no será el único.
Señora o Señorita Esteban, tiene usted más cara que un saco de hogazas leonesas. Con lo modosa y prudente que parecía cuando se casó con el torero de las bragas. Sí, aquel que decía lo de “En dos palabras: Im-presionante”, ese que ahora es bastante más prudente y taimado que usted y que guarda con más celo la intimidad de su hija común, Andréita, que usted airea un día sí y otro también en los programas de televisión donde interviene para decir gilipolleces y hacerse la enterada de todo lo que pasa en el mundo de la farándula -la seria y la frikie-, hacerse la interesante y la ofendida, y abandonar en ocasiones el plató para regocijo de marujas y marujos, sin contar al J.J.V. ese que lo dirige. A quienes tenían que salvar es a los televidentes que caen en sus redes y no a todos ustedes, incluídos los que pasan por periodistas y, sobre todo, a este país en el que los programas con más cuota de audiencia son todos como ése al que acabo de referirme, las retransmisiones de fútbol y cualquier otra pseudonoticia que tenga que ver con usted. Máxime si tenemos en cuenta que si la Esteban -sí tú, Belén- es noticia, no lo es precisamente por su belleza, su simpatía o su inteligencia. Lo es por sus salidas de tono, por explayar sus cosas familiares y personales y porque, en definitiva, quienes hacen el marketing de estas cosas han encontrado un filón que dejarán de explotar cuando les de la gana o encuentren otro más productivo. De ahí el perjuicio del que hablaba al principio. No será usted la primera, ni la última.

martes, 26 de agosto de 2014

COLADURA

El encanto de dos razones

Si Duke se calla revienta. Por eso tiene que contarlo. ¿Por qué no? Y es que hay días en los que uno no está para nada, mete la pata una vez, y otra también, hasta las mismas trancas y tiene unas coladuras gloriosas, como ésta que les cuento.
Paseábamos distraídamente por una calle de Sama cualquiera un domingo por la tarde. Apenas hay gente. Estarán en la Feria o en su casa viendo los Juegos. Quizás ni estén, que es lo más probable. De pronto, al girar una esquina, me encuentro de sopetón con una vieja compañera de Facultad que vive y trabaja en la capital. Hace mucho que no nos vemos. Va acompañada de un monumento, de una beldad. Nos saludamos con un par de besos, muack, muack… Mientras ella va vestida de manera informal -tejanos, sandalias y camiseta-, su compañera va de pasarela. Vestido corto, un poquito encima de las rodillas, zapatos de tacón de vértigo y un profundo escote que deja adivinar unas poderosas razones de convicción hacia nuestro sexo, y también hacia el otro, ¡qué diantres! La belleza no entiende de genéticas. Rubia, piernas bien torneadas, con un bronceado discreto. Una preciosidad de unos treinta y tantos, calculo. A hurtadillas no puedo dejar de contemplar aquel magnífico escote, y mi amiga, que no es tonta y se percata de la maniobra visual, hace la presentación oportuna. “Te presento a Marce. Marce, esta belleza es mi sobrina “A”, la hija de mi hermano, ¿te acuerdas?”. “Claro que me acuerdo. El arquitecto. Pues ha diseñado una hermosa obra…”. Y me acerco a ella para darle el saludo de rigor, sin perder de vista su espléndido escote, al tiempo que digo: “Mucho busto, “A””. Muack, muack. Y ella, con una encantadora sonrisa me responde divertida y con una voz serena y modulada: “El busto es mío, Marce. Encantada de conocerte”. Cuando me percato de mí exabrupto me debí de poner de todos los colores, porque me entró un sofocón de aúpa. Ni se me ocurrió pedir disculpas. Quedé mudo como una tumba hasta que, viendo mi apuro, mi amiga rompió el hielo, tras una sonora carcajada. “¿Qué os parece si tomamos algo?”. Y no sentamos los tres en una terraza, acompañados de Duke, y charlamos durante una larga hora, en un rato agradable y distendido. Eso sí, de vez en cuando, mi mirada recorría los contornos de aquella magnífica anatomía femenina. Y ye que no somos de piedra, boba.

lunes, 25 de agosto de 2014

PAVO LISTO

Movilización en la capital por un pavo real

Por muy real y del parque de San Francisco que sea no deja de ser un pavo y saber sobradamente que ese día los hijos del Tío Sam celebran el Día de Acción de Gracias. Así que antes de que lu cogieran y metieran n’el horno rellenu de setes, castañes y andariques decidió pirarse del parque y de Oviedo que, por estes feches, debe tar lleno de yankees de Ohío o de casa su madre. Y el casu ye que como lu vieron por aquí y por allá, por Vantanielles y La Corredoria, lejos de su hábitat natural que ye el Campo esi, los vecinos d’esos barrios ovetenses taben muy asustáos y llamaron al ayuntamientu que, pa aplacar la enorme alarma social que se había montáo, mandó a los hombres de Harrelson, o sea a la Policía Muncipal. Oviedo entero en Defcon-5, un pavo peligrosu anda ocultu por la ciudá y va armáu con plumes, como los indios, así que debe llevar tamién arcu, fleches y misiles tierra-aire, igual que Rambo. La capital ye la capital, y hay que mantener el orden y la seguridá, aunque pa ello tengas que movilizar hasta la quinta flota, aunque nosotros sólo tengamos media. Pero como somos amigos de los americanos y habiendo pavo de por medio, y además real, son capaces de mandar a la CIA, el FBI, la DEA y al Robert Kinkate del Nacional Geographic (sí ho, Clint Eastwood en los Puentes de Madison).
Total que desde aquí, desde Langreo y el Valle del Nalón y del Caudal, tamos asustáos con el tingláo que montaron los de Oviéu con el putu pavo real. Pensamos que ye una desmesura, al menos Duke así lo cree. Aquí no los tenemos reales y no se si los habrá comunes, de los del montón -a parte de los que venden en los super, ya rellenos-, pero tenemos Pitos de Caleya de diez o veinte kilos que no tienen na que envidiayos a los pavos de Oviedo y de los Estados Unidos de Obama. Nosotros tenemos unos pitos que te cagas, Bruce Sprengsteen. Sin tanta pluma, tantu boato y sin ponese pijos cada vez que alquien mira pa ellos. Los nuestros no abren les plumes pa decir aquí toy yo, lo que hacen ye cantar pa que despierte la gente y se ponga a trabajar temprano, cuando ellos. Además aquí tan sueltos y no anden guardándose de la policía municipal, ni de la menetérica, y anden desarmáos pa no asustar a los vecinos de Cuturrasu, Les Pieces o Paxumal. Porque esos paisanos non se asusten por un pitu, por muy Gallu que sea, tiren de navaya, cortéi el pescuezu y pa la pota. Los de Oviedo son d’otra manera.

viernes, 22 de agosto de 2014

SUÁREZ



El nuevo fichaje del Barça

No ye el expresidente que en gloria esté, no. Esti ye un puntu uruguayu que dicen que juega muy bien al balón -que eso ta por ver- y que desembarcó en el Prat pa morder a los contrarios con la camiseta del Barça pa que luego la Federación lu catigue con diez o veinte partidos sin jugar y a pagar les tirites de los contrarios. Esto de los Mundiales Fútbol ye to una comedia. La prueba d’ello ye la nuestra selección que sólo fue allí a lucir estrella y hacer el pijo. Como ya tienen la vida arreglá, mucha samba y poco trabayar. Pero pa otros ye muy importante, mucho. Ye un mercáo como el de Sama o el de La Pola onde van a enseñase pa que los europeos los fichen pa equipos importantes como el Madrid, el Barça, el Milán, el Manchester o el Tordillo C.F. Ye el casu d’esti satélite que nos mandaron desde Liverpool que jugar no se si jugará, pero morder, muerde que te cagas. Mejor que to los futbolistas del mundo del balompié. Por eso lu ficharon por un pastón. “Tú non faí falta que corras, con qu’enseñes los piños ya vale”, i debió decir Luis Enrique cuando llegó a la Ciudá Condal esa. Claro, el asturianu acordose del codazu aquel que-í dio el Tassoti en los mundiales de USA que-í rompió la nariz y lu hizo salir del campo cuando taba a puntu de meter un gol, y dijo esti Suárez no jugará un pijo, pero asusta muncho al contrariu.
Así ye que, aunque ta tovía castigáu por la FIFA, el otru día jugó unos minutos contra un equipo que se llama El León de no se ónde, y en esi tiempu metieron dos goles. Por muchu león que fuera el otru, tando Suárez n’el campo ye garantía de acojone. El casu ye que lo guapo d’esta historia ye que esti fulanu dijo después que lu estaben tratando profesionales. Lo que no dijo ye si esos especialistas eren sicólogos o estomatólogos. O lo que ye lo mismo, que no se sabe tovía si quería referise a que estos galenos lu tan tratando de la quijotera, o ye que tién una caries en una muela y tien que hacer un empaste. El tiempu lo dirá. Duke piensa que ye d’esto último de lo que se trata porque los dentistas cobren una pasta, así que lo que hicieron los culés fue pagar un pastón pa que esta fiera, que tien la boca llena dientes, venga p’acá y meta miéu a los blancos, los colchoneros, los periquitos y la madre que los va a parir a todos ellos. Y pa que los muerda sin compasión y a diestru y siniestru. El benditu.

jueves, 21 de agosto de 2014

MUSICAL STREET

Los artistas callejeros

Como todas las ciudades y pueblos de la geografía patria, Madrid tiene multitud de rincones donde músicos callejeros exhiben su arte, bueno, malo o regular, por unas pelillas de nada. Guitarras, saxos, trompetas, violines, chelos, contrabajos… Y, con mucho trabajo, estas gentes se ganan la vida más mal que bien, pasando hora tras hora a la intemperie deleitando o aburriendo al personal cuando, ahora, llega la alcaldesa y quiere examinarles para darles el salvoconducto oportuno para que puedan vivir de su instrumento. ¡Qué agraviosa decisión! A la dama del “Relaxing cup of café con leche” nadie le exigió un certificado de idoneidad para hacer el ridículo más espantoso en defensa de los intereses olímpicos de Madrid y dejar a todos los españoles más avergonzados que un peón rebajado de categoría. Con todos mis respetos a estos trabajadores. Pues se quedó tan pancha y, hoy mismo, ha comparecido para decir que en 2024 no se presentan. Supongo que para esa fecha aún no sabrá decir “Yes, very well”.
Desconozco como se maneja en inglés nuestra alcaldesa, pero aquí, en Langreo, María no se ha planteado examinar a nadie para tocar en la calle, ni siquiera para pordiosear. Porque mira tú que hay gente en esos menesteres. Cada vez más. La chica plateada de la esquina frente a la iglesia, los habituales de cada supermercado, los de misas, bautizos, bodas y funerales, y los que te abordan en la calle pidiendo una moneda, sin más. Corren malos tiempos y cada cual lo trabaja como mejor sabe. Pero volviendo a los músicos, la verdad es que lo hacen muy mal. Nos destrozan los tímpanos, y lo que hay detrás, con lo difícil que ye romper un martillu, un yunque o un estribu. Sin más, el lunes pasáu, día de mercáu en Sama, había tres d’esos en la calle Dorado. El primeru que encontré, ya mayorín él, con una armónica del añu la güela tocaba no se qué, que qué se yo. Y cuando pasé delante d’el apartó los labios del parato pa pedime una limosna. El segundu, un consumáu organista, dabái a la tecla tocando una marcha nupcial y de vez en cuando prendía un pitu sin que la música dejase de sonar. Claro, una mano p’al cigarro y la otra p’al mecheru. El que más me gustó, tocaba un acordeón francés d’esos pequeños y, sin más, reconocí la pieza. Era “Jazz Suite” de Sostacovich, el vals de “Eyes Wide Shut” de Kubrick. Le pregunté qué era aquello y no lo sabía. Se lo dije y le dí una moneda. En cualquier caso, aunque en Madrid no aprobarían, al menos aquí alegran un poco la vida. “Relaxing song of Asturias Patria Querida”.


miércoles, 20 de agosto de 2014

ABANDONO


Fuente y lavaderos en La Nisal

La dejadez de los pueblos de Langreo

Hace unos días me acerqué a mis raíces. Con Duke de compañía subí a La Nisal, el pueblo de mis abuelos, de mis padres y de mi llorado hermano, donde pasé los momentos más felices de mi infancia y primera juventud. Mi propósito era recordar aquellos tiempos ya tan lejanos y, para ello, comprobar in situ si aquellos recuerdos eran fiel reflejo de la actual realidad. Hacía más de veinte años que no iba por allí y, con tristeza pude comprobar que los recuerdos eran más bellos, más luminosos, más deseables que la cruel situación actual. Aquella era una casa perdida en medio del bosque y alejada unos quinientos metros de las más próximas en el propio pueblo, una casa de aldea que, como tal estaba rodeada de praderías bien cuidadas que pertenecían a la familia, aunque no son ya propias desde hace muchos años. Hoy una gran parte de esos prados están tomados por la maleza, ausentes la multitud de árboles frutales que por entonces tenía y con unos caminos sólo transitables para las cabras, que no para las personas. Su actual propietario está rehabilitando la casa y reconvirtiendo la cuadra y el pajar en estancias habitables, porque el ganado vacuno y caballar hace tiempo que han desaparecido del pueblo. La Nisal rural, de campesinos y ganaderos, es ahora un pueblo de segunda residencia para algunos que han decidido comprar y rehabilitar. Y eso sí está adecentado. El resto es monte, puro abandono en el que tienen mucho que ver los vecinos que se fueron y, aún más, el ayuntamiento. Porque no es sólo La Nisal quien sufre la dejadez administrativa sino que también lo son la multitud de pueblos de este concejo que tienen sus carreteras de acceso tomadas por la vegetación que no se desbroza, sus cunetas atascadas de forma que el agua circula libremente por la calzada que, a su vez, sufre los desperfectos ocasionados por el paso del tiempo. Y no nos extraña nada que esto sea así porque las propias zonas urbanas padecen este abandono. El parque Dorado en Sama da pena, el paseo fluvial hacia Lada da asco y dolor, algunas calles y aceras del centro de Sama son cauce del agua cuando diluvia y muchas casas de todos los distritos urbanos de Langreo están en completo estado de ruina. He ahí la responsabilidad de nuestros representantes que están ahí para vigilar, mantener y dar soluciones a estos problemas y no para dejar la ciudad y los pueblos en brazos del abandono.

martes, 19 de agosto de 2014

MOLESTIAS

Las dolencias de la gente

He de reconocer que esto que están ustedes a punto de leer es una auténtica gochada, así que quien sea escrupuloso que pase de página o que lea a Luis Alonso que ye más asépticu que Duke. Ye muy asqueroso, pero de todo hay en la viña del señor. Verán. El otru día encontreme en la calle con un amigu que traía mala cara, como si estuviera estreñíu. Coño, Fulanu, ¿qué te pasa, tas malu?, le pregunté preocupado. Quita, quita, no sabes lo mal que lo estoy pasando. Operáronme de hemorroides, me contesta. Bueno hombre, pero pa eso no haz falta hospitalizate ni ná, media hora con el culo al aire y pa casa. Joder, tío, ni te hubieran abierto en canal. Eso pasa rápido, dentro tres días ya ni te acuerdes, le digo intentando quitar polvo al asunto y acabar con el tema. Craso error el mío. “Diz que media hora…, una hora me tuvieron allí con les piernes abiertes, arrodilláu y con el trasero al aire, manipula que te manipula y sin anestesia. No les operaron, estranguláronles, macho. Ye una nueva técnica, como si afogaran la almorrana con una cuerda delgaína que luego cae sola y…”. No le faltó más que bajarse los pantalones y enseñarme el campo de batalla. Siguió con su relato y en este punto dejé de escucharle buscando el modo de escapar de allí, cosa que conseguí después de media hora de épica hemorroidal.
Iba con intenciones de tomar una de sidra y una tapa de calamares pero con el aperitivo con que me había obsequiado el pollo desistí y decidí dar un paseo. Segundo error. Después de saludar a algunos conocidos, al poco tropiezo en una esquina con una señora, ya de avanzada edad, conocida de mis padres que me para, me dice que me lee siempre y tal, y luego lo de ella. Olía a paté de porquería, valga el pareado, sea dicho de paso. Pues nada, que desde que murió el so hombre está muy mal y sal muy poco de casa, que los sos fíos son unos desgraciaos y no van a vela -supongo que no pararán al lao de ella- y que, pa encima, haz cinco días que-í salió un granu en el sobaco (levanta el brazo y remanga la manga mostrando el alerón)…, en cuyo momento, como azotado por un tifón, aparto la cara, cojo el móvil y llamo al 112. Una señorita muy amable que me pregunta cuál es la emergencia. Mire (suspiro), no puedo respirar y se me lloran los ojos, debe de ser un escape de gas cerca de aquí. Como lo Fukushima. Si mandan a alguien que venga con mascarilla. Y escapé corriendo a casa. Ni sidra, ni paseo.

lunes, 18 de agosto de 2014

NO DISPAREN AL PIANISTA



Cuando las culpas son para el mensjero

Vamos a ver, Duke y este que le da a la tecla aún no sabemos qué es lo que habremos hecho que todo el mundo nos carga con el mochuelo de las cosas malas que pasan en este bendito Langreo. Que hay una ola de vandalismo callejero que nos ahoga, que lo diga Duke. Que el alumbrado público no se enciende y apaga cuando llega la oscuridad y la claridad, que lo diga Platerín. Que cae una tromba de agua de la virgen y se nos inunda hasta el río Nalón, a Marce. Voy a este último acontecimiento. Hace unos días uno de ustedes me paró en la calle para decirme que las inundaciones habidas en algunos lugares de Langreo causadas por la tromba caída el sábado, día 2, fueron debidas a la negligencia del ayuntamiento y, en concreto, al mal funcionamiento de los servicios de limpieza porque toda la porquería que quedó en las calles no provenía de arriba, de la nube, sino de abajo, de las alcantarillas que, dado su estado de obstrucción y al no ser saneadas periódicamente, repelieron el agua que recibían arrojándola a la calle en compañía de todas las ñórdigas que había adentro, introduciéndola a su vez en bajos y vehículos por allí estacionados. El fulano me decía todo esto y más con un cabreo importante y levantando la voz como si los culpables fuéramos Duke y yo. Sin darse cuenta de que en este pueblo tenemos un hermoso juzgado que declara inocencias y culpabilidades y de que el propio consistorio tiene un hermoso registro (según entras a la izquierda) para hacer las protestas y reclamaciones oportunas. Sin embargo nos lo dicen a los que le damos a la tecla, como si el pianista tuviera todas las culpas.
Esto me recuerda una ocasión en que un amigo y yo entramos a tomar una copa en un café musical. Un hombre sentado al piano tocaba piezas suaves en un ambiente relajado. Nos acercamos a la barra y solicitamos nuestras consumiciones. Tras tomar el primer trago, un mono salió desde detrás del mostrador y metió sus partes en la copa de mi amigo que, airadamente, protestó al camarero. Éste le cambió la copa pero al rato el mono volvió a hacer lo mismo. “Oiga, camarero, ¿de quién es este mono”, preguntó. “No lo se, debe de ser del pianista”, repuso el barman. Y acercándose enfadado al músico le preguntó: “¿Sabe por qué el mono mete los güevos en mi copa?”. “Si me la tararéa”, contestó el músico”. Y es que todos culpan a los de la tecla.

domingo, 17 de agosto de 2014

INVENTOS

Lo nuevo en belleza

Dicen que el ajedrez lo inventaron los chinos hace miles de años, cuando nosotros no teníamos ni el parchís. Los chinos tienen una cultura milenaria y, como antiguamente no emigraban ni tenían barrios y tiendas por todo el mundo, se dedicaban a idear cosas, como la pólvora o el arroz. Ahora que ya tienen medio mundo colonizado, y están trabajando en colonizar el otro medio, se dedican a copiar lo que otros hacen. Allá ellos. Sin embargo, para esto de la belleza y el aseo personal, los franceses siempre fueron los mejores. Fíjate si lo son que inventaron el bidé, esi parato sanitariu, pa limpiar los bajos fondos, que tol mundo tién en casa y que muchos tienen de adornu, que deben pensar que ye pa poner les fabes a remojo. Les fabes pónense a remojo en una pota, que lo sepáis. O, si me apures, en una sopera o en una fuente y no precisamente en la del Güevu. Los franceses son muy delicáos pa eses coses, no olvidemos que inventaron también los perfumes y les colonies pa goler bien, pero eso sí, después de usar el bidé. Los galos hicieron Lulú (c’est moi) pa elles y Jacques pa ellos, esi al que buscaba una moza en moto, que no sé tovía por qué bajaba la cremallera de la chupa y enseñaba el poder de sus razones. Claro, debía ser pa que Santi apareciese rápidamente. Con eses razones y to debió tardar en encontralu porque estuvo unos cuantos años con la misma historia.
Pero el mejor invento de los nuestros vecinos fue la depilación, que como su propiu nombre indica consiste en “quitar los pelos” que sobren. O arrancalos. Depilase ye lo que más se lleva ahora. La prueba ye que vas caminando por cualquier calle y ves por to los laos salones de belleza. En los bajos y en los pisos, a diestro y siniestro, unisex y bisex, pa ellos y elles y pa la madre que los parió. Ta petáo de Salons de Coiffure, que-i llamen los franceses que son los que tienen la patente d’esto. Y ye que antes eso de depilase era solo cosa de les muyeres, porque quedaba feo que una dama tuviese pelos en el alerón o, como decía Gila, te diese un besu y te cepillase el traje porque tenía un bigote como el míu. Taba mal visto. Pero ahora, además de elles, son ellos los que van a estos salones y depílense enteros, oye. Hasta la planta los pies. ¡Qué cosa! Antes a les mandakaris gustábenyos los paisanos de pelo’n pechu, los ositos, pero ahora no. Ahora, si quiés ligar, tienes que pasar primero por la coiffure esa y salir de ella con la piel suave, como’l culín d’un recién nacíu, y volver cada semana porque, si no, pinches y ya no te quién na. Les moces de hoy son muy exigentes, bobu. Pero mira tú por donde, haylos que se depilen hasta el cráneo. Véseyos hasta la idea más recóndita. Y sin embargo, algunos d’esos anden con media barba, como dejáos por la Filomatic. Yo no lo entiendo, la verdá. Tanta depilación y tantu cuentu y resulta que parez que no tienen perres pa cuchilles. Gastaríenles en la coiffure.
El reconocimientu de estos limpios, olorosos y depilados valores se lo dio S.M. el Rey al Presi Sarcozy, imponiéndo-i el carneru de oro, el Toisón, pa ser educáu. Pero iba sin esquilar. ¿Llevaría esa imposición un mensaje subliminal?: “Seguiréis jodiéndonos, pero no arranquéis más los pelos”. Una cosa ye…, lo que ye. La otra ye distinta.

sábado, 16 de agosto de 2014

SUEGRAS Y MELONES

Los caprichos de las madres políticas

Melón de Astorga partido comparado con uno de Badalona
Para aquellos que piensen que nada tienen que ver unas con los otros, vean lo que sucedió hace años a un amigo recién casado de lo que fui testigo finalista, más por desgracia que por suerte. En la placidez de un sábado otoñal cualquiera, pijama, tálamo matrimonial y, pongamos por caso, “La casa de la pradera” (sólo es para hacer pareado).
Entra en la habitación la churri y le dice, “cariño, a mamá le apetece melón…”. Se le pusieron los ojos como los mismos. ¿Y yo qué tengo que ver con los caprichos de tu madre?, preguntó, oliéndose la respuesta. “Nada, ya sabes que afuera de la Plaza de Abastos hay un puesto al aire libre…, ¿por qué no te acercas?, de paso tomas un café”. A estas alturas del matrimonio ya saben ustedes que una sugerencia de la mandakari es igual que una orden del sargento, máxime si acabas de licenciarte de aquella puñetera mili que hicimos algunos. Pues nada, que el infeliz se viste, coge su “Cirila” y se va en busca del preciado fruto desde tres kilómetros arriba del puesto melonar del que está ausente su titular (¿nos volveremos poetas?). En su espera, toma un café, y otro acompañado de la copa de Fundador, hasta que por fin aparece el melonero a quien compra un hermoso ejemplar de Astorga para su amada suegra. Llega a casa, entrega el mandado, se vuelve a poner el pijama y de regreso al catre a ver lo que quedaba de la peli del pequeño de Bonanza. Feliz en su reposo sabatino se sirve otra copa, soñando con un sábado tranquilo a pie de la Primera.
Nueva interrupción: “Cariño, mi madre dice que el melón está verde, que si le traes otro, pero que sea de Badalona". Mi amigo vuelve a vestirse echando sapos y culebras en pensamiento, pero callado como un ahogado (esto ya deforma). Sale del dormitorio, coge el melón y lo arroja por la ventana al mismo tiempo que dice: “Ahora ya puede comerlo, está maduro”. Y se marcha de casa, tal cual. Nos llama a otro amigo y a mí y escupe una orden: “Nos vamos a Gijón”. Y para la villa de Jovellanos nos fuimos los tres en la Cirila por aquellos altos de Gargantada y La Madera que, por entonces, con ese coche suponían arrastrar el focicu por el asfalto si ibas a más de sesenta. Más copas en Gijón, Parque del Piles y otros emporios de la diversión y vuelta a casa, tomando las curvas de dos en dos. Cada mochuelo a su olivo. Y cuando él llega al suyo se encuentra el melón espachurráu encima de su cama y a la mandakari durmiendo con su madre. Se acostó en la alfombra.