domingo, 19 de marzo de 2017

EL REARME



Las locuras de Trump.



No se de ningún presidente de los estados cabreados de América que no haya empezado alguna guerra o, al menos, que en su mandato no haya tenido que dar matarile a los extraños de fuera de sus fronteras, como es el caso de Obama que no ha iniciado ninguna pero se ha mantenido en las que le había dejado su antecesor, como ha mantenido operativa la Base de Guantánamo en la Isla de Cuba pese a su promesa electoral de cerrarla. Ahora con éste que acaba de llegar a la Presidencia no sólo se mantendrá ese enorme campo de concentración sino que seguro que se aumentará su actividad. Porque resulta que Trump llega cargado de beligerancia contra todo lo que le molesta, prensa, cadenas de televisión, emigrantes, hispanos y todo aquello que no se acomode a su afán imperialista. De Nerón redivivo. Lo del muro tiene guasa y demuestra bien a las claras de qué va este pavo, pero a nosotros nos asusta aún más, si cabe, el enorme incremento que tiene previsto para reforzar su arsenal armamentístico y, de este modo, beneficiar a los de la industria del ramo. 54.000 millones de dólares son mucha viruta pa comprar catapultes y tirachinas, carros, aviones y barcos. Pa coses d’eses que no sirven precisamente pa amigase con la peña, que sólo se adquieren p’al degüelle y el despanzurre de los malos y, por lo que se está viendo, Donaldo ve más malos en todos lados que los que vieron en su día sus predecesores.
En estos tiempos hay multitud de conflictos armados en todo el orbe que ocasionan millones de muertos y de desplazados, hambruna y miseria. Destrucción. ¿Pretende este hombre iniciar alguno más?, por si ya fueran pocos. ¿A dónde va a llevarnos este sujeto? Nosotros, desde este insignificante rincón, confiamos en que las instituciones americanas le paren los pies. El Senado, el Congreso y, sobre manera, la prensa que allí sí que es el Cuarto Poder. Pero de momento bien podrían aplicarle una buena dosis de calmantes y, si es necesario, un buen electroshock para sus manías y esquizofrenias, a ver si regresa a cordura, si es que alguna vez la tuvo.


miércoles, 15 de marzo de 2017

LA MEMORIA (N. M.)

 
Todo lo hermoso de este mundo se refunde, y puede verse con nitidez, desde el análisis sosegado que dan los años. Y todo en este mundo es hermoso. Si algo no lo es, llegará a ser origen y semilla de belleza, todo estriba en que exista una sola persona que desentrañe esa belleza en el horror, o en la maldad, o en su antónima la fealdad. Ejemplos de esto los tenemos a lo largo de toda la historia y en todas las culturas, a través del arte, y también de otras ciencias. El poeta Robinson Jeffers decía que todas las cosas del mundo son bellas y que depende del poeta el elegir lo que pueden durar. Y Jaroslav Seiffert lo formulaba de otra manera: “Todas las cosas del mundo no son bellas, pero las que el poeta elige, duran. Por lo menos mientras viva el poema”.

Y el poema, o la historia, siempre viven. Aunque no estén plasmados en papel, o en lienzo, o en pentagrama, sí perduran si lo están en la memoria. Y, qué es la memoria?. Yo la definiría como el conjunto de hechos y sensaciones acaecidos a lo largo del tiempo, magnificados o minimizados por el individuo que, a su vez, los subjetiviza según haya tenido mayor o menor participación en ellos, o según se los hayan contado. Y es a través del recuerdo y la memoria como se escribe nuestra historia. No la de los hombres y las mujeres importantes, los científicos, los artistas, los reyes y los políticos, los deportistas de élite.... No, no es esa historia a la que me refiero, sino a nuestra historia: a la suya, a la del tendero de la esquina, a la de nuestro vecino ..., en definitiva a la de los hombres y mujeres con los que nos cruzamos a diario. Esa historia no está en los libros, sino en la memoria, y generalmente sólo se encuentra en la de nuestros mayores.

Son nuestros mayores, al margen de la evidencia, porque tienen más bagaje de memoria acumulada, aunque, en ocasiones, digan que les flaquea o que ya no la tienen. Y digo nuestros mayores porque no me gusta llamarles ancianos. Creo que a nadie le gusta que a su padre o madre se lo llamen. Son nuestros mayores porque nos han enseñado, y aún lo hacen. Y somos lo que somos gracias a ellos, a su educación y a la impronta que nos ha dejado su influencia. Son nuestros mayores porque han fumado y han bebido y han salido con chicas antes que nosotros, y nosotros, a su imagen, hemos empezado a fumar y a beber y hemos intentado hacer lo posible para salir con chicas.

Nuestros mayores no cuentan batallas. En realidad las han vivido, y detrás de ellas hay toda una aventura de la que, quizás, lo mas importante quede por contar. Participemos en la narración. Preguntémosles, sin duda descubriremos algo nuevo en cada ocasión y seguro que nos contarán algo más, muy posiblemente inconfesable. Pensemos, sin embargo, que su bagaje memorístico es grande y, en ocasiones sus recuerdos se cruzan ocasionando algún desajuste. Pero eso también nos ocurre a los mas jóvenes. Ayudémosles, hagamos que retomen el hilo y veremos como todo se recompone.

Nuestros mayores tienen más vivido que por vivir. Añoran el pasado porque han sido, sienten el presente porque están y desconfían del futuro porque creen que ya no estarán. Pero no debemos dejarles sentir y razonar de esta forma. Nuestros mayores deben de pensar que pasado, presente y futuro forma y habrá de ser parte de su vida. Y de la nuestra. Siempre vuelve a amanecer.
Nuestros mayores son aquellas personas que ya no tienen quien les cuente sus memorias. Sólo pueden contar las suyas a quienes quieran aprender y sepan escucharles con la mente y el corazón abiertos. Prestémonos a ello de esa manera, interrogándoles, escrutando sus recuerdos, redescubriéndoselos. Y si hace falta interpretándoselos y dándoles a conocer nuestro humilde parecer. Nuestros mayores son generosos y confían en nosotros. No en vano somos su única referencia.

No hace mucho tiempo me encontré con mi amigo José Antonio Carabín, que había escrito algo para los suyos ya fallecidos. Un texto corto, pero colmado de sensibilidad y amor por ellos, recuerdo de sus consejos y ejemplo. Por respeto a sus intimidades excuso la transcripción. Yo le dije que estaba trabajando en algo similar y ambos coincidimos en que nuestros padres son el mayor tesoro que poseemos. Y ese tesoro es aún mayor si lo tenemos a nuestro lado, con nosotros, no sólo y desgraciadamente en el recuerdo, como es su caso y la mitad del mío. Consejos, ejemplo, aprendizaje, amor. Memoria viva, no escrita, no manipulada. Mi historia y la vuestra. La historia de toda la humanidad, incluida la no contada en el papel couché.

A propósito de la historia contada en este papel, dice Isabel Pantoja que “el pasado es nuestro mayor enemigo” y que “el pasado siempre vuelve”. Creo que todos estaremos de acuerdo en que esta señora no está muy satisfecha de su historia. Y si la repite, sin duda aprenderá a evitar ciertas cosas que le hagan afirmar de nuevo lo que ahora ha dicho. Creo, en cualquier caso, que el divismo o la prepotencia nos hace retroceder. Y si lo que, en verdad, deseamos es avanzar deberemos de pensar que nuestra historia siempre está ahí, y es lo que somos. Y esta historia, “La Memoria”, es nuestro mejor amigo, nuestro catecismo, nuestro aprendizaje, “Nosotros en nuestro tiempo”.

Todas las personas crecemos y envejecemos, pero hay algunas que nunca se hacen mayores. Nuestros mayores son los que, aunque no hayan envejecido, han aprendido a ser mayores, y a enseñar a los demás lo que eso significa. Toda la belleza del mundo está en la memoria de nuestros mayores.

Por eso siempre debemos de entender su compañía como una reválida continuada, como un periodo en el que aún seguimos aprendiendo y fijando la historia, porque cuando los perdamos habremos de ser nosotros los que la contemos y pasemos a heredar la posesión de la memoria. No perdamos el compás a nuestros mayores. Son la mayor riqueza de esta vida. Y esta riqueza es efímera como la misma vida.

Termino volviendo a citar a Seiffert: “En la vida dejamos demasiado pronto atrás los placeres y paisajes de nuestra juventud. Y hasta el final de nuestras existencias nos parecerá que la juventud no solo fue corta, sino que huyó con una rapidez vertiginosa. Que aún no habíamos probado todas sus dulzuras, sus perfumes y flores. Durante mucho tiempo nos quedará en la lengua el sabor de todas estas cosas, pero solo en forma de recuerdos reiteradores. La vida no deja de llevarnos a algún lugar lejano, y nosotros no hacemos mas que decir adiós a las riberas que desaparecen”.

A todos mis mayores y, en especial, a mi Padre al que quiero y admiro.


Marcelino M. González


domingo, 12 de marzo de 2017

TEMERIDAD



Homs y Hazte Oir.



Cada uno es lo que se siente ser. Aunque ciertos sentimientos vayan contra las leyes de la naturaleza, la biología y la tradición. A eso se llama libertad. Que un autobús del grupo ultracatólico “Hazte Oir” circule por la geografía española con un lema al que los críticos califican de “tránsfobo” transgrede  esta libertad, porque la suya termina donde empieza la de los demás. “Que no te engañen, los niños tienen pene y las niñas tienen vulva”, reza la leyenda sobre fondo naranja. La alcaldesa de Madrid le prohíbe circular, la presidenta de la comunidad traslada el asunto a la abogacía y la delegada del gobierno a la fiscalía por considerarlo como una intolerancia hacia la diversidad de género. Y el juez así lo entiende, porque cada niño y cada niña tienen derecho a ser felices de acorde a como sientan su condición sexual. Que existen mujeres con genitales masculinos y viceversa es sabido desde tiempos inmemoriales, es cuestión de sensibilidades y de cromosomas, pero que eso se manifieste públicamente data de menos tiempo. Antes, por confesarte transexual, podían ahorcarte -aún lo hacen en muchos países-, sin embargo hoy cada hombre y cada mujer pueden decir sentirse como de uno u otro sexo sin que la biología les constriña y, mucho menos, un grupo de intolerantes. A mí me parece normal, está en la genética y en la libertad de cada cual. Sin más.
Y es que muchos se exceden en el uso de sus libertades y quieren hacerse oir de modo inapropiado. Es el caso del diputado Homs que desconocía las consecuencias de la convocatoria del plebiscito catalán, manifestando que no es explícita en su mandato, y sin embargo hace una arenga al Tribunal Supremo diciendo con descaro y temeridad que la resolución que recaiga puede provocar graves consecuencias en las relaciones del estado con la comunidad catalana. Son las posibles consecuencias de las anteriores. Si cualquier ciudadano de infantería afirma algo similar ante cualquier tribunal puede acabar directamente en Carabanchel, no lo duden. Pero parece que los poderosos creen que están en su feudo, que no pasa nada. Pero tendrá que pasar.

sábado, 11 de marzo de 2017

LEVITACIÓN JURÍDICA



El asunto Nóos.



Desde 2010, año en que con el asunto Palma Arena se destapó el célebre caso Nóos que hubiera pasado desapercibido entre tantos casos similares de corrupción, tráfico de influencias y otras maniobras de los ladrones de guante blanco, hasta el viernes 17, en que se dio a conocer la sentencia de las tres magistradas de la Audiencia Provincial de Palma de Mallorca, en ese largo lapso de tiempo ha ocurrido y se ha escrito de todo. De la sinvergonzonería del exjugador de balonmano, de la ruptura de una antigua amistad entre el juez instructor y el fiscal a raíz de la exculpación definitiva de la infanta, de la intervención del sindicato Manos Limpias que logró sentarla en el banquillo por un asunto similar al que tenían en su propia casa, de la privación de sus derechos dinásticos y poco menos que el destierro a perpetuidad de la hija de un rey y hermana de otro y, sobre todo, de la pérdida de credibilidad de la Corona que, tras haber sido la institución más valorada, pasó a ser la Casa de Tócame Roque, motivo que se nos antoja clave para la abdicación del hoy Rey Emérito. Todo ello en siete intensos años que desembocan en una decisión judicial controvertida y, para muchos, desilusionante que hizo levitar al prestigioso abogado Roca Junjent que, a través de sus colaboradores, dirigió un interrogatorio magistral a la infanta que, previamente, se había negado a contestar al propio de la acusación particular. Algo que estaba cantado pero resultó decepcionante. “La Exinfanta absuelta”, pero no es así de fácil porque fue condenada al pago de una cantidad próxima a los 300.000 que ya había depositado en abundancia (casi el doble) ante el propio tribunal que ahora deberá de proveer para que se le devuelva el exceso. Es decir que a la hoy llamada “mujer florero” se le premia desde la justicia por hacer como los monos de Gibraltar, por haber sido ciega y sordomuda. Como de igual modo se premia a Iñaki con una libertad condicional sin fianza. Y ¡ya ta!, todo el pescado vendido. Ahora a esperar lo que diga el Supremo. Nosotros sí que levitamos, Sr. Roca. ¡Y alucinamos en cinemascope!

viernes, 10 de marzo de 2017

TODO UN GALÁN

Piropo y cortesía.



Hacía tiempo que pensaba plasmar en estas páginas una breve historia que me ocurrió hace muy poco tiempo de la que sólo fuí espectador privilegiado, cuando, sorprendido, leo el pasado lunes, día 3, la columna que “Desde la Meseta” publicó Luis Alonso Vega, titulada “El Piropo” y, de acuerdo con todas sus observaciones, hoy me decido a contarla, no sin antes abundar algo mas en el tema..

La palabra deriva del latín “pyropus”, que, a su vez viene del griego (intrascriptible), y de su significado literal deriva su sentido coloquial como lisonja, requiebro o frase ingeniosa que se dirige a una persona, generalmente a una mujer, para adularla. Todos, desde siempre, hemos oido y estamos habituados a ellos y, sin excepción, todas habrán sido objeto de alguno. Abramos un pequeño catálogo:
Etéreos: “Qué distraidos están en el cielo que los ángeles se escapan” o “¿Qué hace una estrella volando tan bajito?”. De la construcción: “Bendita sea la madre que parió al obrero que allanó el pavimento por donde pasas, Monumento” o “Preciosa, ¡con esa mirada tan dulce me dan ganas de chuparte un ojo!”. Zafios: “Si se juntan los mares y los ríos, ¿por qué no juntar tus genitales con los míos?” o “Quisiera ser baldosa y cuando pases mirar tu linda cosa”. Picantes: “Quien fuera noche para caerte encima”. De un periodista: “Me gustaría hacerte un reportaje para penetrar en tu intimidad”. De oftalmólogo: “Quien fuera bizco para verte dos veces”. Original: “Si yo fuera tú vendría corriendo a buscarme”. A una gorda: “Si tus piernas son las vías, ¿cómo estará la estación?”. Poético: “Si amarte fuera pecado, tendría el infierno asegurado”. Y hasta para nosotros: “Bonitos pantalones, quedarían muy bien en el suelo de mi dormitorio”.
En una tertulia de café, una chica de muy buen ver mostraba a los presentes fotografías de sus vacaciones en la playa, cuando uno de los tertulianos, al verla en bikini, exclamó: “Si yo tuviera veinte años menos, un par de botelles de vino y una viagra, ives a cagáte en tu puta madre”. La chica no tuvo mas remedio que reírse. La gracia siempre puede apoderar a la grosería. Y, con esto, voy a la historia que les anunciaba al principio:

Mediodía. Una célebre cafetería de Oviedo atestada en horas de vermouth. Tres compañeros de trabajo (dos chicos y una chica) charlan en la barra, mientras, en una mesa cercana, un hombre de avanzada edad está ocupado en leer periódicos. Tiene varios, de aquí, nacionales y, cuanto menos, el Whasington Post. Viste elegante, pañuelo, gemelos y hay un sombrero encima de la silla. De vez en cuando alza la vista por encima de sus gafas y, con suma atención, observa a nuestra compañera. Los tres nos damos cuenta de las miradas del anciano y lo miramos, a su vez, pero no hacemos comentario alguno. Pasa un buen rato de intercambio de miradas y el hombre se levanta, recoje su gabardina, su sobrero y los diarios y se encamina hacia donde estamos:
  • Señores, disculpen mi intromisión. Solo quiero hacer una pregunta a su compañera. ¿Me permiten?.
Asentimos.
- Señorita llevo observándola desde que entró. ¿Su padre es escultor?
Ella, sorprendida, niega con la cabeza.
- Perdone pero su padre tuvo que ser artista para haber hecho una cosa tan linda. Discúlpenme de nuevo, ¡Buenos días!
Y llevando los dedos a la punta del sombrero, en señal de cortesía, se fue erguido como una vela. Y los tres nos quedamos mudos y ella, además, colorada como una cereza.

Cierto es que la chica es un bellezón, a parte de distinguida. Una beldad de las que llaman la atención. El hombre, muy perspicaz, había visto nuestras miradas y, sobre todo, las de ella y, con buen criterio había pensado que los tres comentaríamos su desfachatez, tildándole de “viejo verde”, y sin pensárselo dos veces nos dejó aquella joya y quedó como un verdadero caballero.
Duke debería de aprender para merecerse su nombre. Y todos deberíamos saber diferenciar entre un simple piropo y una galantería como aquélla.

Marcelino M. González