martes, 24 de enero de 2017

EL SHOW DE TRUMP



El nuevo amo del mundo.
Baile de celebración

Después de ocho años hemos vuelto allí, y situados en el Mall, dando la espalda al Obelisco y al Lincoln Memorial no hemos asistido a algo épico e ilusionante como lo fue entonces sino a una boutade patrocinada por el que dicen será en los próximos cuatro años el hombre más poderoso del mundo. Grandioso el escenario de la explanada capitolina, desde la Corte de Justicia hasta el Potomac, flanqueada por museos y memoria histórica. Y la Casa Blanca en segundo plano, despidiendo a un Presidente que hizo historia y recibiendo a otro que empieza a hacerla, a alguien que, según parece, traerá el aislacionismo y el proteccionismo al pueblo americano, a una persona  paradigma del racismo, el sexismo, la xenofobia y el exhibicionismo más cutre. El hombre pastel. El neoyorkino que sólo tiene dos corbatas -una roja y otra azul- que anuda de manera que le tapen la bragueta y no que terminen sobre la hebilla del cinturón. Aquel que talmente parece que le han puesto un nido de golondrina sobre la frente, que jura y pronuncia un discurso improvisado y populista,  reiterando lo dicho en campaña y que, en definitiva, ha terminado por meter el miedo en el cuerpo a un mundo occidental expectante. Alguien que se hace acompañar de un séquito de familiares que parecen recién salidos de la revista Vogue. Una esposa, Melania, muy guapa pero vestida para una ceremonia nupcial, que no presidencial. No sonríe ni por un instante, sólo quiere emular y superar a Jackie Kennedy, y consigue tan sólo realzar la belleza y naturalidad de la Primera Dama a quien sustituye, Michelle Obama.
Pero, como lo importante está en los hechos, dejemos las formas y aguardaremos al paso del tiempo para ver el más que cierto estropicio que hará al país, y al mundo, este magnate de la construcción y el espectáculo que da toda la impresión que irá al Despacho Oval a representar su show particular, destruyendo sin miramiento alguno todas las conquistas de sus antecesores. Pánico en escena.


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