martes, 31 de agosto de 2010

OPERACIÓN RETORNO


Se acabó lo que se daba. Salvo para algunos privilegiados que aciertan o tienen la suerte de tener sus vacaciones en el próximo septiembre, para el resto se acabó el pastel por este año y toca volver a lo de antes. Al curro, al cole, al fútbol, al circo político y a la madre que lo parió. Siempre me pregunté por qué para hacer lo mismo que hacíamos y ver lo mismo que veíamos hace un mes se necesita una operación. Una primero para salir y otra después para regresar. Debe de ser por eso de cambiar de cara. Claro uno tiene cara relajada o crispada según esté o no de asueto veraniego, aunque los hay que no quitan la cara de cabreo ni en el Caribe ni en Langreo, miren por dónde. Eso es que no han pasado por la famosa operación o quizás sean inoperables.

Pero la mayoría regresan con el semblante cambiado, aunque les dure pocos días. Algunos de ellos parece que regresan del mismísimo paraíso, no hacen más que mostrar a sus deudos documentación gráfica de su periplo por Benidorm, Las Rías Baixas o Luanco. Fotos y más fotos. Videos y más videos. Como si esos lugares hubieran cambiado del año pasado a éste, como si sus caras no fueran las mismas, aunque un año envejecidas. Y al tiempo que hacen ostentación de lo extraordinario de aquellos parajes, cuentan sin reparos los pantagruélicos festines que se han dado, muchas veces a costa de su anfitrión que, en definitiva, les ha dado alojamiento y ha pagado las facturas salvo las de la gasofa. Así es que no es de extrañar que hayan comido los mejillones más grandes, el pulpo más sabroso y los chuletones de más peso, que hayan bebido los mejores caldos de la tierra y que hayan disfrutado del mejor tiempo de la península. Así cualquiera se va de vacaciones, aunque llueva.

Duke y yo hemos regresado de la solitaria Pola del Tordillo, de la tranquilidad, el sosiego y el ascetismo más completo. De allí no traemos fotos ni videos que mostrar y con que aburrir a la tropa, solo hemos venido con nuevas ideas y proposiciones y con el firme propósito de seguir diciendo las cosas como las sentimos, las buenas y las malas, las que acarician y las que duelen. Siempre pensé que el nuevo año se inicia después del verano, tras el descanso, y en esta nueva sesión que está a punto de empezar tenemos muy serias e importantes cuestiones por delante. Nuestras tropas en otros países, las obras públicas suspendidas, recortadas o próximas a suspender o recortar, las personas que determinarán nuestro futuro tras las municipales y autonómicas del próximo mayo, la convocada huelga general ya medio podrida. También se resolverán algunos interrogantes con los que nos han martirizado este verano. ¿Será Cascos candidato?, ¿aguantará “Mou” en el banquillo merengue?, ¿seguiremos en Langreo con proyectos faraónicos mientras las pequeñas cosas pendientes duermen el sueño eterno? Arriba el telón.
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sábado, 28 de agosto de 2010

CONSISTORIALES


Hablar con propiedad y entender con tino son condiciones importantísimas para comunicarnos correctamente. Nuestra lengua es un patrimonio que fue enriqueciéndose a través de los siglos y que no pertenece solo a los españoles, sino a todos los hispanohablantes. Hoy el idioma español es hablado por entre 450 y 500 millones de personas en todo el mudo, y el segundo más estudiado, después del inglés. Pero no en todos los lugares donde se habla español las palabras tienen la misma acepción. Los países iberoamericanos, sobre todo, utilizan términos que extrañan a los españoles y que suelen dar lugar a situaciones cómicas y, en ocasiones, comprometidas para unos u otros. Así el verbo “coger” tan común en nuestro país, tiene una acepción bien distinta a la nuestra en Argentina o Méjico, significa “follar” (con perdón); la palabra “pico” en Chile hace alusión al miembro viril, al que también definen como “moquilleitor”. Como éstos hay muchísimos términos que, formando parte de la misma lengua, significan cosas muy distintas dependiendo del lugar donde se empleen.

Una señora llegaba a Buenos Aires desde Madrid acompañada de su hija, una auténtica belleza, y de su pequeño perro. Requirió los servicios de un taxi para trasladarlos al hotel y cuando el taxista se disponía a acomodar los equipajes en el maletero del coche la señora le dijo “¿Me coge el perro, por favor?”. El hombre, sorprendido y ofendido, tardó en responder: “Mejor le cojo a su hija, señora”. Evidentemente el taxista terminó por no “coger” a ninguno de los dos. Algo similar le ocurrió a un ingeniero langreano que trabajaba en Méjico. Acordaba un viaje de inspección con un compañero mejicano y se planteaban quién llevaría el coche. “Yo te recojo en tu casa”, dijo el de aquí. Ni corto ni perezoso el otro le respondió “serás hijo de la gran chingada, no te basta con cogerme que tienes que recogerme”.

Una recepción en Madrid a la que asisten políticos, diplomáticos, gentes de la Jet, en fin, una reunión de alto copete. En el cóctel, la esposa de un diputado conversa con el Embajador chileno. Hablan de cuestiones sin importancia. Él, todo un caballero, alaba la belleza y el buen gusto de la dama, cuando ella, en justa réplica, le dice lo bien que se conserva su excelencia. Los dos se pavonean y pasan a hablar de la edad. “Pues yo no le echo a usted más de cuarenta…y pico”, dice la señora. El hombre, incómodo, se puso como un tomate y ella, queriendo salir del trance, aclaró: “Pero el pico muy pequeñito”. Y terminó de “cogerla”.

En tiempos de la oprobiosa el que fue Gobernador Civil de Asturias, Camilo Alonso Vega, había prohibido la prostitución. Un campesino de Tineo llegó a Oviedo a hacer una gestión en el Ayuntamiento y, no conociendo la ciudad, preguntó a un guardia: “¿Por favor, me puede indicar dónde están las consistoriales?”. El servicial agente le dijo al tinetense: “Eses, quitoles Camilo”. Por eso decimos que no vale solo con expresarse con corrección y usar las palabras adecuadas, también es necesario comprenderlas en su justa medida y hacer ambas cosas a tenor de las costumbres del lugar.

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jueves, 26 de agosto de 2010

A ESI CONÓZCOLU YO



Tenemos que confesar que somos del BarÇa, y a mucha honra. Después, cuando vayamos destacados, que no nos vengan diciendo que nos arrimamos al sol que más calienta. Duke y yo somos culés desde el albor de los tiempos, desde la época de Kubala y Ramallets, cuando los colegiados usaban relojes de arena y pitaban con cornetín de órdenes. Eso no quiere decir que seamos antimadridistas, ni mucho menos. Nos gusta que gane el Madrid y que sus seguidores presuman de vernos por el retrovisor durante algunas jornadas para que luego vean bien nuestra matrícula y no se olviden de ella hasta el final de la liga. Y somos barcelonistas porque uno no puede mantenerse en la indefinición, tiene que ser de algún lado. O yes de Caborana o de Barredos, de Felechosa o de Coballes. De to los sitios a la vez no pué ser y además ye imposible. Digo esto por esos que dicen que no entienden de política, que pasen de ella, y por aquellos que aseguran que no les gusta el fútbol, que lo mismo yos da la Roja que la Naranja, los colchoneros que los periquitos. La gente tién que definise y no andar con ambigüedades.

Pero no somos de la línea dura, que va. Somos bastante moderados, no sufrimos cuando el equipo pierde, ni nos quita el sueño una lesión de Iniesta. Y esto también lo decimos porque los hay tan cerriles que no duermen y les salen unas úlceras como el Teide cuando el equipo de sus entretelas la caga. Por ejemplo, la mi amiga Fer siempre se acuerda de Duke y de la madre que lu parió cuando-i meten un gol al su Madrid, sobre tó si va perdiendo, como el otru día con el gol del Hércules. Pues yo no se qué culpa tien Duke y su madre de que y metan un gol al Madrid, ni que lu hubiera metío él. Además, ¿cómo ye eso del su Madrid? ¿dónde lu compraste Fer, en el rastro o en la plaza? El Madrid no ye tuyu, fíjate que ni siquiera ye de Florentino. El equipo del Barnabéu debe ser o de CR7, o del feu de los güeyos que se están trincando una pasta gansa por day cuatro pataes al balón, o si me apures del Mourinho esi que presume más que un gochu con tirantes y hazlo to pa la cámara que, como el desodorante, no lu abandona. A esi conózcolu yo, lo único que quier ye figurar.

Nosotros somos del BarÇa, pero el Barcelona no ye nuestru. ¿Qué más quisiéramos? A ver, ¿y por qué los del Madrid quién que pierdan los culés cuando no jueguen con ellos?, ahora resulta que además de del equipo de la capital son también del Mallorca, del Español y del Sporting. ¡Hay que jodese! Lo dicho, hay que ser de algún lao, pero de uno solu, no de diecinueve, como son muchos del Madrid. Después pasa lo que pasa, que apunten a to los laos y fallen el tiru o sáleyos por la culata, como pasó el añu pasáu. La culpa de Pellegrini. Ahora traen al “figura” que, no se yo, si comerá el turrón esti añu.

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martes, 24 de agosto de 2010

GUAJES MALOS


El descanso veraniego, las terrazas, los papás y los abuelos conversando mientras los niños juegan en las plazas y casi siempre hacen alguna trastada. Una madre reprende con dureza a su hijo de tres o cuatro años al que había sorprendido tirando piedras a un coche aparcado en las inmediaciones. El pequeño se excusa cargándole la culpa a un compañero. En una mesa de al lado, una mujer interviene diciendo que son de la piel del diablo y la madre del zagal en cuestión dice “yo no se a quién salió esti guaje. Desde luego no se parez en na al padre”. El niño permanece sentado con cara de bueno y de circunstancia al tiempo que las dos mujeres entran en debate. “Ye muy malu, fía. Igual da decí una cosa que otra, castigalu o pega-y n’el culo, no se-y ocurre na bueno, ta siempre armando alguna”. La otra: “pues anda que esti -señalando a su hijo de veintitantos, allí presente- fue tremendu. Torcíu como pocos. Fíjate que no nos dejaba ni dormir por la noche”. El chaval mira a otro lado y se pone a hablar de fútbol con su padre, mientras las dos mujeres siguen desgranando sus respectivas sagas familiares como queriendo demostrar a su interlocutora que en su casa los hubo peores que en la de ella. En esas están ambas, cuando se acerca la abuela del niño en cuestión e interviene para decir que ella había criado a cuatro de los que dos habían sido muy buenos -el padre del chico era el tercero- y los otros dos muy traviesos. Fifty-Fifty. Pero su nieto era particularmente diabólico. Malu, lo que se diz muy malu.

Oyéndolas hablar recordé mis tiempos de infancia y juventud y las aventuras de algunos colegas que si por algo se distinguían no era precisamente por sus buenas intenciones. Había en Sama unos hermanos de edad aproximada, conocidos como “Los… (su apellido)”, célebres en todo Langreo por sus travesuras. En una ocasión amarraron al gato con una cuerda y, desde su ventana en un tercer piso, lo descolgaron hasta la del segundo donde la vecina había puesto un plato con filetes para la comida. Eran los tiempos en que se utilizaban las fresqueras. Huelga decir que aquel día los del segundo tuvieron que conformarse con unos huevos fritos, mientras que los hermanos y el gato se dieron el festín. Eran episodios que desbordaban la pura travesura para convertirse en actos vandálicos, hechos con verdadera malicia, no solo por provecho propio sino con intención de jorobar a los prójimos.

Vinieron a mi memoria decenas de casos como el que acabo de contarles, pero no quise intermediar entre las damas y me fui, dejándolas enzarzadas en la disputa acerca de quién de ellas poseía en su casa la mayor maldad. De regreso a la mía me acordé de Mariano, un compañero de colegio que acostumbraba a secuestrar a niños de otras aulas y encerrarlos en los armarios durante la hora que duraba la clase. Mariano sí que era malu, y aún conserva algo de aquello. Porque el que tuvo, retuvo.

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miércoles, 18 de agosto de 2010

MUERTA DE RISA



“Sí se observa que en la margen derecha, junto al Polideportivo, hay un enorme recinto vallado que dispone de media docena de bancos donde nadie se sienta, y también de hermosas sombras de las que nadie disfruta. Es el recinto de la Pinacoteca Municipal de Langreo, solitario en plena ciudad, sin visitas, sin actividad. Muerto recién inaugurado. Qué bueno sería dar accesibilidad desde el paseo fluvial a esas instalaciones para que, cuanto menos, el ciudadano disfrute de ellas. Porque si el contenido del Museo Pictórico no interesa, y eso parece, al menos la pradera, las sombras y los bancos podrían ser aprovechados. A lo mejor, tras su uso la gente se animaría a visitar la Pinacoteca de la que volveremos a hablar algún día” (sic -“Un paseo junto al río”, LNE de 6 de julio-).

A raíz del reciente anuncio de la próxima construcción de un pabellón para Langreo en el recinto de FIDMA en Gijón, nos ha venido a la memoria esa ociosa superficie de cerca de una hectárea en pleno Langreo Centro. Son los antiguos terrenos del Matadero Municipal que hace cuatro años han sido cerrados y rehabilitados para su uso público como Centro de Arte Pictórico. Después de ese tiempo es curioso comprobar cómo esa instalación pseudocultural permanece “muerta de risa” -como decimos aquí cuando algo no se usa-, la mayor parte del tiempo con un solo vehículo en su enorme aparcamiento que siempre es el mismo y presentimos pertenezca al responsable del lugar, encargado o portero que, a su vez, estará de la misma guisa, esto es haciendo sudokus como un poseso. Dios nos libre de poner en solfa los contenidos de la Pinacoteca, nosotros no somos ni críticos ni siquiera entendidos en Arte, pero ¿no podrían realizarse actividades que dieran vida al pequeño museo, como puedan ser exposiciones itinerantes, actos educativos escolares que tengan que ver con la pintura y artes plásticas, o cualquier otra que suponga una dinámica permanente y justifique la inversión realizada y su mantenimiento? Estamos convencidos de que sí. Además, los terrenos adyacentes, cercados y perfectamente cuidados, podrían servir como lugar de esparcimiento para los langreanos y visitantes, como un segundo parque y no como helipuerto que es la única utilidad real que le hemos visto en una reciente visita de un mando de la Guardia Civil al futuro cuartel que se construye en sus inmediaciones.

Hace poco decía que las cosas no hay que hacerlas porque sí, solo para que estén bonitas y mirarlas. Tienen que tener una utilidad tangible y no sólo constituir algo más que añadir al acerbo patrimonial de un pueblo para mayor gloria de sus gobernantes. Y mucho nos tememos que el futuro pabellón de Langreo en FIDMA termine por ser lo mismo que la Pinacoteca, algo muy caro e inútil donde invertir dinero con el que no se sabe qué hacer. En tiempos de crisis debería de gastarse con mejor criterio.

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