miércoles, 4 de mayo de 2016

FUTUROS RESULTADOS



Volver a lo mismo



La solución a lo que no resolvieron en más de cuatro meses de idas y vueltas, reuniones y, sobre todo, ruedas de prensa era imposible que pudiera llegar por medio de tres folios que contenían treinta vaguedades de lo más genérico. Lo primero que les vino a la mollera a los de Compromís para conseguir un “Gobierno a la Valenciana”, es decir lo que pidió Pablo Iglesias por activa, pasiva y perifrásica al jefe de la oposición en funciones. La solución, tras el final de la ronda de consultas promovida por el Rey (el ciudadano Borbón, según Garzón), fue absolutamente imposible, de manera que el 26 de Junio estaremos llamados de nuevo a las urnas. Y, en estas circunstancias, quien suscribe y una mayoría de españoles se están preguntando para qué demonios acudimos el 20D, ¿quizás a posibilitar que nuestros políticos sigan a lo suyo, haciendo caso omiso de la ciudadanía?, ¿para que se nieguen al diálogo y se echen las culpas en cadena? Pues para eso muchos no volverán en esta ocasión porque están hasta las cejas de lo que dicen, desdicen y vuelven a desdecir todos estos irresponsables políticos. El voto ya lo hemos dejado y no han hecho caso de él. Además, con toda seguridad, van a ser los mismos.
Los análisis demoscópicos ya están en marcha desde hace tiempo y publican sondeos que hacen pensar en que los próximos resultados electorales serán muy aproximados a los anteriores. Supongamos que vaya a ser así. Que no haya un grupo con mayoría suficiente para gobernar, o que no existan fuerzas que la sumen. Supongamos que, como sucedió a lo largo de este cuatrimestre, dejan aislado al partido mayoritario, sin posibilidad alguna de sumar y poder acceder a una investidura. Supongamos que, entretanto, nos comen los gusanos. ¿De quién será la culpa entonces?, porque, en esta ocasión, no ha sido de nadie. Como siempre.

martes, 3 de mayo de 2016

MUCHO RUIDO



Una reparación



La verdad es que prefiero engordar con un buen cachopo de los de aquí, porque no se en dónde oí que el ruido engorda. También dicen que el silencio sosiega la mente, evita los pensamientos tóxicos y recurrentes y reduce el consumo energético del cerebro. Debe de ser verdá porque mientras duermo no como, no pienso en coses rares, ni continuamente en lo mismo, así que les neurones reposen mientras estás a oscures. Diréis que Duke chifló. Pues no, amigos. El otru día, que era el Día Internacional contra el Ruido, estaba ya temprano escribiendo la última columna que salió en LA NUEVA ESPAÑA cuando, de repente, debajo la ventana empezó a sonar un atronador “tacatacatá” y el sonidu de algo que parecíen les turbines de un avión. Asustáu, asomeme y, justo debajo, veo a unos operarios picando l’acera con un martillu neumáticu enchufáu a un compresor. Y, a voces, dije yo “oigan…”, y no oíen na, oye. Ellos a lo suyo. Así que bajé a la calle y díjeyos que apagaran el parato un momento. Paráronlu y quitaron unos cascos que llevaben en les orejes como si estuvieran escuchando les noticies de las nueve. Pero bueno, ¿vosotros no sabéis que hoy ye el día contra el ruidu?, dije. Quedaron mirando pa mí con cara de pijos, como diciendo de ónde salió esti satélite, y diz uno “ye que es estamos aquí pa reparar la red de abastecimiento de aguas, ¿no vio el cartel que pusimos en el portal haz unos días?”. Sí que lu ví, pero pa eso no haz falta montar esti follón, ¡cagondiez!, que parez que táis bombardeando Guernika, contesté. Y dizme el otru que pa este coses hay que picar el suelu y los vecinos tenemos que aguantar les consecuencies del pique. Y después de tres hores con el “tacatá” no encontraron na, de manera que dos días después volvieron hacer lo mismo en la cera d’enfrente. Así que durante dos mañanes casi enteres estuve sordu como una tapia y debí de engordar tres kilos. Yo que toy a dieta de gusanitos.

miércoles, 27 de abril de 2016

"ASESORES DE..."



Mamandurrias



Resulta algo incuestionable el hecho de lo mastodóntico de nuestra administración. La del Estado, la autonómica, la municipal, la periférica y hasta la de Loterías. Está contrastado que el número de empleados de todas ellas, entre funcionarios, contratados y mediopensionistas, es dos o cuatro veces mayor que el de los países europeos de nuestro entorno que tienen bastantes habitantes más que el nuestro. ¡Vivan las paradojas! Pero es que un problema aún mayor que este, sí aún cabe, es el de la multitud de aprovechados nombrados a dedo que viven y pululan alrededor de la mayoría de los políticos, incluidos los de medio pelo. “Los cuñáos, amiguetes y demás especímenes”. Esos y esas que, sin haber tenido oficio ni beneficio en su vida, se convierten de la noche a la mañana en “asesores de”. Gentes que deben de saber mucho de gastronomía, caldos destilados y fermentados, putiferios variados y hasta de física cuántica. De todo menos de lo que realmente deberían de saber para ostentar ese título que tanto mola. Esos que conoces de vez en cuando y te dan una tarjeta con el sello de la institución u organismo correspondiente donde, además de su nombre, consta bien visible eso de “Asesor de la madre que lo parió”.
Tengo mis dudas de que sea cierto -por su desmesura-, pero no hace mucho oí que no se qué presidente de no se cuál autonomía o empresa pública disponía de la friolera de cincuenta asesores. ¡Cágate lorito!, así no es de extrañar que nuestro déficit público se dispare por las nubes. Sin ir más allá, y hasta no hace mucho tiempo, aquí en Asturias Patria querida hubo un solo diputado, que luego se fue para ser miembro de la mesa del Congreso, del que se dijo que disponía de cinco asesores. Nada más y nada menos. Si esto fue así por entonces, digo yo que ahora deberá de tener quince o veinte. ¿Qué menos? Pues acaben con esta mamandurria. Si no saben, no vayan.

martes, 26 de abril de 2016

AHORA VAS Y LO CASCAS



Secretos en voz alta



Sentado en el parque Dorado cerca de dos damas con mis sentidos en otro lado oí una parte de cierta conversación que, sin hacerlo de forma textual, paso a relatar con la ayuda de mi amigo. “Pues lo que te estaba diciendo, fía, el otru día Luisinacio cuando marchó de casa a trabayar dejó olvidáu el móvil encima la mesita y la muyer, Maripuri, al ir a hacer les cames violu y entroí la curiosidá. A ver por qué el so hombre taba tol santu día dale que te pego con el feisbú, el guasab y toes eses modernidades. Díjome Mariloli, que ya sabes que ye la mejor amiga que tién, que el muy cabrón hablaba to los días po la noche con una rubia de Guadalajara durante más de una hora. Que si qué guapa yes, qué buena tas y más coses íntimes d’eses que sólo se dicen les parejes cuando tienen un lío de los gordos”. Dice una de ellas, mientras la otra muerde el labio inferior como diciendo,  “No lo creo, con lo buen rapaz que ye el marido”, que lo dijo después. Y dice la primera, “pues sí, fía, ye verdá porque el otru día hablando con la peluquera a la que voy, y también les dos amigues, salió a relucir el tema y dijeron que haz una semana él marchó pa Oviedo tol día a no se qué. Pero que vino con un olor muy raru de una colonia de muyer que no ye la que usa Maripuri. Así que seguro tuvo una cita a ciegues d’eses con la manchega y que-í pon los cuernos desde haz muchu tiempu”. Pero bueno, dice la otra, ¿y que va hacer Maripuri, poneí un investigador priváu y separase, o daí un sartenazu pa que s’entere? Y dice la primera, “pues no se, guapa; lo único que te puedo decir ye que ta muy preocupá y pa mí que está cogiendo una depresión bestial. No para de ir al siquiatra esi tan saláu del Entrego. Pero tién miéu que la gente s’entere po la calle y empiecen a señalala con el déu. Así que por dios te lo pido, no-í lo digas a nadie. Ni al tu hombre”. “Soy una tumba, amiga”, dice la segunda. “Esto queda entre tú y yo”. Y Duke que lo oyó, va y lo casca.

domingo, 24 de abril de 2016

DIMISIONES



Y renuncias
Casado y Maíllo

A pie de unas más que ciertas elecciones la peña, salvo Rita Barberá, empieza a aprender a conjugar el verbo “dimitir” porque es que hasta ahora sólo sabían hacerlo con el “tengo” y “to pa mí”. Momentos difíciles por los que pasan los populares que, pese a la confianza que el jefe siempre dice tener en todos, están comprobando como no hay un día en que no se descubra una nueva felonía. Primero fue el ministro Soria, que renunció porque estaba en funciones, y ahora lo hace el alcalde de Granada, su segundo y la concejal de urbanismo que, evidentemente, estaban en construcciones. Y cada vez se hace más duro de llevar eso de las peticiones de comparecencia del presidente para dar explicaciones. ¿Cómo va a explicar estos desmanes Mariano, si no lo entiende ni él mismo?, de manera que les toca a los nuevos incorporados a la dirección de Génova, a Pablo Casado, Maillo, Maroto y al de la moto, que están hartos de salir a dar la cara por los corruptos, los que salen en los papeles de Panamá y por el resto de la dirección del partido que ya no saben qué milonga van a contar a la opinión pública, salvo aquello de la presunción de inocencia.
El caso es que en estos últimos tiempos en que la crónica de tribunales queda restringida a los políticos que van desfilando por ellos, de presuntos inocentes se han tornado en cuasiseguros culpables. Porque díganme ustedes si después de asuntos como Bankia, y unos cuantos más, no era previsible que Rodrigo Rato apareciera con más de tres millones y medio en los papeles del país del canal. ¡Pues claro! Y quizás pasados unos días, al igual que Soria, aparezca en los de Jersey o Luxemburgo. Ahora es Aznar quien tiene problemas con Montoro, así que no me extraña que Casado y compañía estén hasta el moño de apagar fuegos y echar balones fuera. Los de la gaviota deberían de ir pensando en hacer una limpieza general en sus filas, dimisiones incluidas.