sábado, 4 de junio de 2016

RECURRENCIAS



Precampaña



Hay muchas veces en que uno se sienta ante el teclado con la pantalla del ordenador y la mente en blanco, sin una idea muy clara acerca de lo que va a disertar  y, algunas de esas veces, acudimos a lo de siempre, a lo recurrente, y hablamos de política y de los que la practican, sean éstos de uno u otro color, de aquí o de Cabañaquinta, porque lo cierto es que el tema y sus protas dan para mucho. Siempre hay materia para escribir de ello, más en una situación como la actual, sin gobierno, sin diputados ni senadores, pero con todos ellos repartidos por la amplia geografía congregando a sus adeptos en peroratas interminables y reiterativas que la tropa se sabe de pé a pá. Dicho esto, Duke se pregunta si a estos personajes, y personajas, les ocurrirá lo mismo que a nosotros. Si, después de tantos actos diarios, se encontrarán ante un atril sin tener muy claro qué es lo que van a decir a la audiencia. Al final la mayoría de ellos hacen lo mismo que nosotros, acudir a la crítica sin mirar para sus mismos adentros, poniendo al de al lado o al de enfrente a caldo de perejil, prometiendo lo que saben desde un principio que no podrán, o no van a llevar a cabo. Que el otro recorta, yo invierto en educación y sanidad. Que el otro dice que crea empleo, ya pero es un empleo temporal y precario y lo nuestro será seguro y continuado. En fin que ponerse ante la peña supone que hay que enardecerla y provocar el aplauso antes de que se acabe con el argumento que se esgrime y, luego continuar del mismo modo “in crescendo” hasta que, finalizado el acto, se paseen en loor de multitudes, repartiendo besos, chocando manos y haciéndose selfies con Luisinacio y Maripuri que, dicho sea de paso, ya tienen fotos con Rajoy, Sánchez, Rivera, Errejón y están en espera de hacerse uno con Rita Barberá y Esperanza Aguirre, por aquello del morbo. En resumen que esto de ponerse a teclear el artículo de hoy es como un mitin sin espectadores. En solitario y sin palmeros.

miércoles, 1 de junio de 2016

NUESTRO AMIGO JAMINÍN



Un histórico de LA NUEVA ESPAÑA



Fue quien me introdujo en esto de darles la vara de vez en cuando desde las páginas de LA NUEVA ESPAÑA. Fue, y aún lo es, decano de quienes aquí escribimos y entrañable amigo de todos. Es además mi vecino de frente por frente, donde casi todas las mañanas le veo en pijama observar desde su balcón cómo anda el tiempo y si la peña se mueve por la calle, seguro que para saber si habrá de poner gabardina, abrigo, sombrero o chapela. Si chaleco o jersey, y el color de esa corbata que lleva como pocos. Son sus costumbres desde los años que le conozco, que son muchos. Hombre cordial y atento con todos, interesado por los problemas de su ciudad y los de sus paisanos. Conversador y referencia de tantos que habitual u ocasionalmente esgrimimos la pluma mejor o peor. A él acudimos muchos cuando tenemos una duda o necesitamos un consejo. Cronista deportivo desde tiempos inmemoriales, Fueyo II se ve impedido en estos momentos, y durante algún tiempo que espero sea breve, a tomar la pluma e ilustrarnos con sus conocimientos porque, hace unos días, ha caído en la calle y tuvo la mala suerte de romper el húmero que seguro soldará rápido, porque si no ya tengo fichada una autógena para tal menester. De manera que se nos ha ido a Avilés para estar cerca de su hija y recibir los aires del Cantábrico.
Desde su percance callejero hemos hablado en varias ocasiones en las que me ha explicado, como a su médico, dónde está la lesión y que le duele aquí y allá, porque el golpe ha sido considerable y está machacado como si le hubiera arrollado un mercancías. Pero contento -“me tratan bien”, me dice-, y siempre de buen humor como David el Gnomo. Echando mucho de menos las cosas de aquí y sus incursiones por las oficinas de La Nueva España que seguro le hará llegar la Edición Cuencas desde la que Duke y Cía. le enviamos un fuerte abrazo. ¡Recupérate pronto, amigo!

domingo, 29 de mayo de 2016

FESTÍN MAÑANERO



Nueva constubre gastronómica
Brunch (Breakfast & Lunch)

Ya sabéis que los americanos madrugan más que nosotros, al menos que los españoles, y que suelen darse unos desayunos pantagruélicos a base de huevos con beicon, salchichas, puré de patatas, más todo lo que pinte, acompañado de café, zumos y, a veces, también de Cocacola. Lo que se dice ir para el curro bien desayunados. Es lo que se dice un verdadero Breakfast in America, aquel al que el expresidente Zapatero acudió allá por febrero de 2010 para celebrar el desayuno del día de Oración Nacional, donde dijo que “Nuestro gobierno es impulsor de una economía innovadora, europea y eficiente” para luego, con voz trémula y poco convencida, leer un pasaje del Deuteronomio diciéndoles a los allí presentes que “tenían que pagar a sus jornaleros antes de ponerse el sol” y quedarse tan pancho luego de que nadie prestara atención a su discurso.
Pues, a raíz de esto, resulta muy posible que haya sido el ínclito quien haya importado una costumbre que empieza a arraigar entre nosotros, “el Brunch”. Después de la Fiebre del sábado noche, cuando la tropa llega a casa a las cuatro o a las ocho de la mañana, casi siempre bastante perjudicada, la cosa consiste en una comida que se hace entre el desayuno y el almuerzo donde el menú es una mezcla de los elementos que se sirven en el breakfast y en el lunch. De ahí la palabreja. Aquí en Asturias patria querida ya hay restaurantes que son verdaderos expertos en “cebar” a la peña como si no hubieran comido en toda la semana. No les digo con qué, traten de imaginar una mesa dispuesta con todo tipo de manjares dulces y salados, y bebidas dulces y ácidas, ustedes ya me entienden. De manera que sólo con verlo ya toy fartucu. Pero, que conste, eso no lo inventaron los yanquis, ya lo hicimos nosotros hace muchos años con aquello de la merienda-cena (Merce). De manera que Duke se pregunta si estos del brunch cenarán después del festín mañanero.

lunes, 23 de mayo de 2016

FRANJA ESPACIAL



Nuevos mundos



Los americanos estos de la NASA localizaron hace unos días 21 nuevos mundos en la franja donde la vida es posible. Esto quiere decir que esos planetas, satélites o bombilles de bajo consumo, son sitios donde pués ir sin que quedes congeláu o te derritas, con móvil y to, na más asómate. Una franja aceptable donde no haz muchu frío ni calor, donde tendrá que haber agua al menos, y sidra si pue ser. No como la de Gaza donde sólo hay tiros y puñaláes. De momento tan localizáos los mundos y la franja, ahora queda por ver si van a mandar allí una sonda como la Philae que mandaron los de la Agencia Espacial Europea haz diez años pa investigar los confines del universo y queríen posala en el cometa 67P y saber de qué taba hechu. Pero, ¡ay amigu!, eso tien que ser muy caro porque si el localice ya tien que costar la de dios, lo del encuentre deber ser la de su madre. Gastar tantes perres pa que luego no te dejen entrar o que alguno d’esos mundos, o todos, ten llenos de yihadistas y, al final, haya unos follones del copón. Pa más lío. Como si aquí tuviéramos pocos.
Cada poco, o más bien continuamente, los científicos investigan y descubren nuevas cosas en el espacio y, a veces, no se dan cuenta que está repleto de chatarra que acaba por dañar algún satélite de observación o comunicación que pasaba por allí. Luego quedamos sin señal de tele. Porque, claro, tanto preocuparse de tecnologías nuevas pero a nadie se le ocurrió algo más sencillo como poner contenedores, por lo menos cada millón de años luz. Que son unos abandonáos. De manera que cuando aquí llevamos un montón de años buscando a Wally y cuando lu encontramos marcha pa otru lao, métese en otru berenjenal y hay que volver a buscalu, digo yo que podíen emplear esa viruta del investigue en acabar con el hambre y la miseria en el mundo nuestru. Total, para encontrarnos con más de lo mismo, mejor no ir.

viernes, 20 de mayo de 2016

CORBATAS Y BANDERAS



Cosa rara



Terminaba de salir con Duke cuando me encuentro con un vecino que siempre va como un pincel, es educado y cordial, y un gran rapaz, todo hay que decirlo. Lleva la bragueta abierta y por ella asoma tímidamente el pico de la corbata. Sin duda él también acaba de salir de casa. Don Fulanito, le digo, súbase la bragueta. Y el hombre, sonrojado, lo comprueba, introduce corbata, sube cremallera y me da las gracias sonriendo. Un descuido como todos tenemos a menudo. Ellas no. Las féminas siempre salen de casa impecables, faltaría más.
Hago esta breve introducción porque algo parecido les pasó a los del ayuntamiento de Langreo. En un balcón de la Casa Consistorial, según la miras a la derecha, ondea una bandera republicana, o asimilada, desde hace ya casi un mes. O no es tal cosa y a alguien se le derramó un tintero en la franja inferior. O, incluso, han querido dar a entender a la tropa que allí también mandan algo, o mucho, los chicos y chicas de Pablo Iglesias. Sea lo que fuere, y al igual que con el señor de la corbata, dije pa mí mismu “voy a avisar a los señores, y señoras, del ayuntamientu de que alguien yos colgó allí una cosa rara que no pue tar en un edificiu públicu y no se dieron cuenta d’ello. O ye que a lo mejor olvídáronse de quitala el pasáu 14 de abril que celebraron el advenimientu de la II República y anduvieron con el trajín de les banderes p’acá y p’allá”. Porque ye que además dejaron una igual, o parecía, pegá a un cristal de una de les ventanes de atrás. La verdá ye que extráñame que ninguno de los 21 concejales, ni de los dos mil y picu empleaos que tienen se haya dao cuenta d’ello y lo haya puesto en conocimiento de la autoridá competente que ye el Alcalde. Será que tienen mucho que trabayar y tovía nos yos dio tiempu a mirar p’arriba. Pues, antes de que pase por allí un inspetor de banderes, avísalos Duke pa que la cambien.