martes, 12 de enero de 2016

FRAUDE



El apaño catalán



El actual alcalde de Girona, Carles Puigdemont, será el nuevo y próximo presidente catalán gracias a un acuerdo de último hora entre JxS y la CUP y a que por fin Arturo se bajó de la burra y renunció a su candidatura a la presidencia en beneficio de aquél que era lo que, en definitiva, venían pidiendo los antisistema que no querían ver a Mas ni en pintura. Pero la cuestión no queda ahí, eso sólo es la punta de un iceberg que, como tal, tiene cinco veces más superficie sumergida que emergida. Para que tenga lugar el acto de investidura de la tarde de este domingo, que le doy a la tecla, sólo necesitan seis votos de los oCUPas, para llegar a los 68 que requiere la mayoría absoluta y, evidentemente, es seguro que tendrán los diez. Pero aquí viene lo hundido del pedrusco de hielo, dos de sus diputados pasarán a formar parte del grupo parlamentario de Junts para, según manifiestan, tener base parlamentaria suficiente, y los ocho que restan renunciarán a sus escaños para ser sustituidos por nuevos componentes del grupo  (eso aún está por descubrir para qué es). Además se comprometen por escrito a no votar jamás cualquier proposición que saliera de los grupos no independentistas. En resumen es lo que hay.
Pero esto que han pactado, suscrito y rubricado es, a nuestro entender, un fraude ¿legal? a los electores de ambas formaciones y también al pueblo catalán. Porque si Duke fuera catalán (que por suerte no lo es) y hubiera votado a cualquiera de ellos se sentiría defraudado de que JxS tuviera dos espías entre sus diputados, en caso de que hubiera optado por ellos, y si lo hubiera hecho por los otros no entendería muy bien el hecho de que más de la mitad de los que conformaban la lista votada se fueran para dejar sitio a otros que no se saben quiénes son. Es como si Duke hubiese dado su voto a Luisinacio y Maripuri y, de repente, lleguen los barandas y le digan que ya no son esos sino Jordi y Carma. Un engaño como la copa de un pino, y así lo han manifestado desde gran parte la oposición, al menos Albiol y Arrimadas. ¿Alguien se ha preguntado si toda esta coyunda ya estaba preparaba desde que se conocieron los resultados del 20D?, ¿qué piensan al respecto en el PSC?, ¿será el principio de un pacto a nivel nacional? Sólo preguntamos.
                              

domingo, 10 de enero de 2016

VIAJE A LISBOA



Los experimentos de Pedro Sánchez



Todos sabemos que en la ciencia matemática los factores del mismo signo suman y los de signo contrario restan. Eso lo sabe hasta Duke. Sin embargo, el secretario general de los socialistas parece querer cambiar la ley matemática y, un día como ayer, se fue a Lisboa para estudiar in situ cómo habían hecho sus homónimos lusos para formar gobierno cuando quienes habían de constituirlo -y de hecho lo hicieron durante doce días- fracasaron en el intento. De mucha enjundia es el reto que tiene Pedro Sánchez por delante. O logra formar un gobierno, caso de que los populares no lo hagan, que lo tienen difícil, o, con toda probabilidad, deberá de abandonar la secretaría del partido y se le agotarán las posibilidades de encabezar la candidatura para unas eventuales y más que seguras elecciones anticipadas. Lo que pasa es que, para alcanzar su propósito, deberá de pactar con los grupos independentistas y con el partido de Pablo Iglesias que no renuncia a su promesa electoral de la convocatoria del referéndum soberanista en Cataluña. Es la única forma de alcanzar los 176 escaños que necesita, y lo hemos dicho en estas mismas páginas.
Nada impide que Podemos renuncia a su promesa electoral del plebiscito, pero ya sabemos de qué sirven las promesas cuando se trata de tocar poder. Por otro lado, su transversalidad favorece el hecho de que puedan aliarse con tirios y troyanos, pero aunque esto llegara a suceder (que mucho lo dudamos) quedan los de DyL (Convergencia), o PNV, y los de ERC, y éstos son los que no van a apearse de su montura independentista, a no ser que, a su vez, los socialistas se suban al mismo caballo. No creemos que los socialistas incumplan su compromiso por la unidad de España firmado por todos los grupos, salvo los mencionados anteriormente. De ahí que el pacto a la portuguesa se nos antoja poco más que inalcanzable porque en Lusitania han formado gobierno todos los partidos del arco de la izquierda, mientras que aquí el arco es mucho más heterogéneo y tiene un ingrediente muy específico: El Independentismo. Nos parece más plausible un pacto entre los dos grandes partidos, pero ya se han negado al apoyo y a la abstención en el acto de investidura. De manera que Pedro sólo fue a comer bacalao, y quedan por delante nuevas elecciones.

viernes, 8 de enero de 2016

REYAS MAGAS



Sexismo en Navidad

Desde que a la exministra Aído se le ocurrió aquello de “los miembros y las miembras” la peña de los políticos, y políticas, no para de hacer barbaridades con lo que ellos entienden como una discriminación de género, y génera. “Amigos y amigas; compañeros y compañeras; señores diputados y señoras diputadas…”, y un largo elenco de calificativos, y calificativas, que sacados de las mangas, y los mangos, en pro de una presunta igualdad entre el género masculino y el femenino, no hacen más que distorsionar nuestro riquísimo lenguaje, dar patadas al diccionario, confundir a la tropa y, lo que es peor, cabrearla de forma insospechada.
La última ocurrencia, tangencial con lo que acabamos de decir, ha sido la de la alcaldesa de Madrid a quien (o, si quieren, quiena) pretende demandar una madre por haber arruinado las ilusiones de un hijo de seis años al presentar en la capital un trío femenino de Reyas Magas. Para mear y no echar gota, oiga. El caso es que, a raíz de esta brillante idea de la Carmena, las redes echan humo por los cuatro costados. Cuando parece que los incendios habidos a lo largo de estas fiestas ya han sido extinguidos, viene la regidora capitalina y, a modo de un moderno Nerón, incendia la tradición patria de la Epifanía y toda la magia que trae la noche de Reyes a pequeños y mayores, ofendiendo creencias y asesinando inocencias e ilusiones. Una amiga lo ha expresado como nunca lo haría Duke:  “…esto de jugar con las tradiciones inofensivas y con la inteligencia de los niños, me supera. Es tan estúpido creer que las tradiciones sobran… Te lo digo a ti, político de rascabola: “tradición no es antónimo de progresía. La jota, la muñeira y, si me pones, hasta El Quijote ya son tradiciones. No eres más progresista por poner en las cabalgatas a una mujer que se llama Libertad, con las tetas bien asomadas… Los niños no son tontos, dejémonos de chorradas. Dejemos que cambien las cosas que tienen que cambiar, y el resto que sea una ilusión, algo mágico, que buena falta nos hace. Y no me digas que no es justo porque los Magos no son equitativos a la hora de repartir. Mueve el culo y busca a un par de niños que no tendrán regalos esa noche. Seguro que te costará menos que una cena o un chute de gasolina para el coche” (sic).

miércoles, 6 de enero de 2016

VÍSPERAS



Lo triste de la Navidad

No soy muy amante de las fiestas y la verdad es que, cada año que pasa, las de Navidad, Año Nuevo y Reyes se me hacen cuesta arriba y, como decía mi amigo Florín, ansío que terminen antes de haber empezado. Ya lo deseo con el ruido de los bombos de la lotería y el soniquete mañanero de los niños del colegio ese. De manera que hoy que es San Telesforo y víspera de Reyes no estaba muy por la labor de darle a la tecla porque la fiesta me dejó tocado y, por si ello fuera poco, todo se agravó con la triste noticia del fallecimiento de Viri, mujer menuda, alegre y vital, conocida y apreciada en todo Sama. De sonrisa perpetua y caminar ágil. Pues el caso es que al salir del tanatorio me encuentro con Julio César, el hijo de Cice Velasco, que está aquí pasando las fiestas. Después de muchos años nos paramos a conversar un largo rato y hacernos unas fotos. Ambos coincidimos en opinar que en estas fechas siempre ocurren hechos trágicos y luctuosos. Él, que vive en un pueblecito entre Valencia y Castellón, me dice que no pasa una Navidad en que, cuando vuelve a casa como El Almendro, no tenga que asomarse por el tanatorio tres o cuatro veces. Y yo le digo que no es sólo eso, sino que no hay Navidad en que no haya alguna tragedia de las sonadas. Una inundación, un tsunami, un incendio como el ocurrido en un rascacielos de Dubaí, o todo ello junto. Quizás, y es seguro que, estas cosas ocurren del mismo modo a lo largo de todo el año. Las estadísticas no se equivocan. Pero también es cierto que en estas fiestas nos sentimos más afectados y conmocionados por estos acontecimientos. A lo mejor es eso que llaman el Espíritu de la Navidad.
Un espíritu que hace el milagro de que todos nos queramos más, nos deseemos paz, salud y felicidad, para luego esperar un año entero a que vuelvan a nosotros esos hermosos sentimientos, porque a partir del día de Reyes, cuando las luces se apagan y se acallan los villancicos, todo vuelve a la normalidad, a las prisas y los malos humores. Pero, créanme, vale la pena encontrarse con viejos amigos y recordar antiguos aconteceres. Aunque, como dice Julio, sea a las puertas de un tanatorio y con la tristeza de haber perdido a una buena mujer. Esas cosas me llevaron a escribir lo que ahora leen. ¡Que seas feliz allá donde estés, Elvira!

domingo, 3 de enero de 2016

"NO PUDIERON CONMIGO"



El renacer de una antigua amistad
Pelayo y Giro

Le contaba la historia de su vida y mientras hablaba, mi joven amigo pensaba en lo que le gustaría llegar a la edad de aquel hombre con la cabeza tan bien amueblada, como él la tenía. No son familia y hace más de 30 años que no se veían, sin embargo Jerónimo le recuerda perfectamente. "Siempre ibas pegado a tu padre, rubio y así de alto (dice mientras baja la palma de la mano por debajo de la cintura). Siempre que te veía te preguntaba qué tal estabas y siempre decías que bien. Después te fuiste a estudiar a Salamanca y siempre preguntaba a tu padre cómo te iba". Jerónimo Fernández era amigo de José Antonio Carabín y ahora, tras un reencuentro premeditado, también es amigo de su hijo, Pelayo. Giro, como se le conoce, le cuenta que su padre murió en la mina cuando él sólo tenía 6 años, una hermana suya murió con 12 años después de una larga enfermedad, de esas de principios del siglo XX. Su madre, consiguió sacarles adelante a él y sus hermanos, gracias a una huerta, unas vacas y la pensión. "Nunca nos faltó de nada la verdad, incluso mi madre ayudaba a algunas familias que pasaban por La Nueva. Recuerdo a una familia con muchos hijos que llegó un día a mi casa, el más pequeño estaba desnutrido y venía con la boca cubierta de moscas. Mi madre les ayudó. Hoy en día sólo vive aquel chaval y aún nos saludamos".
Giro es el vivo testimonio de muchos asturianos de la Cuenca del Nalón, cuya vida ha estado ligada irremediablemente a la mina. "Yo empecé como pinche en un lavadero de carbón pero los maestros decían a mi madre que tenía que estudiar, que tenía madera y había que aprovecharlo", relata con vehemencia. Su carácter conciliador y su bondad son un aval. Lo saben bien quienes le tratan y conocen, hasta el punto que, pese a haber sido siempre de derechas, convivió con los fugados  que sobrevivían escondidos en los montes tras el fin de la Guerra Civil. "Mis hermanos eran de izquierdas y tenían relación con los maquis. Yo a veces llegaba a casa y los había  cenando en mi casa, pero yo nunca dije nada a nadie. Incluso veía como subían al monte a buscarlos, pero estaban bien escondidos. Yo sabía dónde estaban y jamás dije nada". Mientras Giro habla, Pelayo siente rabia, por él y por miles de personas que envejecen llenos de vivencias y sabiduría sin que nadie lo plasme en los libros. “Pasa la vida y dejamos que se pierdan sus historias, nuestra Historia”, dice Pelayo. Ayudante en un lavadero, delineante, topógrafo e Ingeniero Técnico de minas. Gracias a su buen hacer, ascendió como la espuma al lado de la mina. Orgulloso le contó cómo se sirvió de su influencia en los pozos mineros para mejorar la vida de los picadores, los vigilantes y los conductores. Cómo aplicó las enseñanzas de sus buenos profesores para mejorar las infraestructuras dentro de las explotaciones: vías más seguras, jornadas más llevaderas, nuevas herramientas...
Antes de despedirse le dijo, y le repitió: "No pudieron conmigo Pelayo. No pudieron conmigo". Pensaba en su padre, su hermana, su experiencia en la mina y en sus 88 años. Nada de aquello pudo con Giro, un hombre menudo pero fuerte. Tan fuerte como el abrazo que se dieron al final. Caminaban en sentido opuesto y mi amigo miró hacia atrás. Giro le miraba también y sonreía. Parecía que le estuviera preguntando: ¿Qué tal estás Pelayo? Fue el comienzo de una duradera amistad.