miércoles, 10 de agosto de 2016

LA RIVERADA



Las condiciones de C,s.



Nadie sabe de qué va la vaina. Comparecencia ante los medios para rueda de prensa. Sin preguntas, anuncia Albert Rivera. Se trata de algo muy importante que va a comunicar justo en vísperas de la segunda cita con el presidente en funciones, Mariano Rajoy. ¡Menudo mosqueo! Desde las dos de la tarde que me entero del asunto no quepo en mis mismos adentros y cada vez estoy más convencido de que, después de ciertos movimientos y secretas negociaciones entre ambos, el Ciudadano Rivera va a cambiar su postura abstencionista de inicio por otra bien distinta que apoyará abiertamente la investidura del gallego. Con 170 diputados entre ambas formaciones, con más el de Coalición Canaria que ya ha dicho que sí, a ver quién es el guapo que se atreve a no proporcionar seis síes o abstenciones para que el popular salga investido. Tengo entendido que en las filas socialistas ya andan a la busca y captura de un zica para que pique en las orejas a alguno de los suyos que se ausentarían de la sesión con el pretexto de una fiebre elevadísima. La cosa está que arde.
Son las cinco de la tarde y Rivera comparece ante los expectantes periodistas, muchos de los cuales piensan como Duke, porque total ir pa na ye tontería. Y el chaval suelta un rollo macabeo que todos ya conocen para acabar afirmando que sólo les quedaba el plan B si no se querían llegar a una crisis institucional sin precedentes porque los españoles no pueden esperar y los políticos deben de desbloquear la situación, y tal. Y han llegado a la conclusión de que algo más pueden hacer si hay medidas de regeneración y que la nueva política que ellos representan va a dar un paso adelante. Por eso han acordado en su ejecutiva matinal proponer a Rajoy seis medidas para suscribir, y luego empezar a negociar. Primero señalar para la investidura fecha y hora. Después las seis medidas: Separación de cargos corruptos; eliminación de aforamientos; nueva ley electoral con listas desbloqueadas; acabar con los indultos a políticos; limitación de mandatos y transparencia en la financiación ilegal del PP. Total, que no dijo nada que no supiéramos. Nos vamos a nuevos comicios.

lunes, 8 de agosto de 2016

ESTAMPIDA



Bromas peligrosas



La broma callejera pudo convertirse en una auténtica tragedia por culpa de los “listos” de siempre que aunque sean alemanes no dejan de adolecer de ausencia de neuronas. Imbéciles los hay en todos lados, incluso en Platja d’Aro (Girona) donde, a través de las redes sociales, unos turistas teutones  organizaron una representación callejera -que ellos llamaron perfomance- simulando que un par de celebridades huían de un montón de paparazis armados de cámaras de foto y vídeo, trípodes, flashes, micrófonos y todos los artilugios propios de los medios gráficos. Se armó de la de dios es cristo. La gente, aterrorizada y recordando el reciente suceso de Niza, abandonó la placidez de las terrazas y la tarde veraniega para correr despavorida llevando por delante todo lo que encontraban a su paso. Un “Flashmob” que llaman los anglófilos. Una gamberrada y una gilipollez que decimos los españoles. Y una babayá, los asturianos.
Desde luego una perfomance no es algo que pueda constituir delito salvo raras excepciones. Al menos eso consideramos. La diferencia entre lo delictual y lo que resulta un atípico penal está en la intencionalidad del autor, y no nos cabe la menor duda de que el propósito de los autores de esta asonada fue el de provocar el pánico. Algo que consiguieron con creces cosechando varios lesionados y un montón de personas que hubieron de ser atendidas por los servicios psicológicos que intervinieron en el lugar. Lo mismo que si hubieran soltado en las calles a una manada de búfalos o de mihuras, o a un par de yihadistas armados con kalashnikov. Una estampida. De manera que aunque el hecho en sí no revista las características para ser considerado como un ilícito penal, la aviesa intención de los autores merece, cuanto menos, unas cuantas hostias bien dadas para que se enteren de que aquí no atamos los burros con longanizas y de que España no es la meca del balconig, el flashmob y el yesverywell.

sábado, 6 de agosto de 2016

DE VERANEO



Los tres para el desbloqueo



Duke no va de vacaciones, ¡qué va! La prueba la tenéis ante vuestros ojos, en esta página donde se asoma casi todos los días. Él está aquí a la espera de que un día de estos haya fumata blanca en el Palacio de la Carrera de San Jerónimo y los señores de la corbata se arreglen de una santa vez para luego contarlo aquí. Porque estamos asistiendo al mismo triste y desolador espectáculo que tuvimos la desgracia de soportar desde diciembre pasado hasta hace poco más de un mes, al de los socialistas enrocados en su negativa por activa y pasiva y a los ciudadanos que ni saben ni contestan, sólo se abstienen. Es decir con ph neutro. Y los de IU-Podemos desaparecidos en combate cuando en la anterior legislatura no salían de los medios. Claro, ahora están de vacaciones intentando, según dice Errejón, reorganizar sus bases y sus ideas, que ya está bien de disparar a todo lo que se mueve. De manera que lo nuestro es el veraneo o, lo que es lo mismo, pasar el estío como buenamente podemos y nos dejan. Porque, vamos a ver, si al final Rajoy arranca un “sí” a Rivera y éste fuerza la abstención socialista o, cuanto menos, que seis o siete de sus diputados se pongan malinos el día de la segunda votación de la sesión de investidura -que la habrá- y, acabamos teniendo un Presidente que no sea en funciones (que ya está bien) y luego un Gobierno que tampoco lo sea (que estará mejor), y esto se desbloquea y la cosa empieza a funcionar, nos preguntamos por qué no lo hacen de una puñetera vez y la señora Presidenta del Congreso señala fecha para acabar con esta vergüenza nacional que puede costarnos otros seis meses de interinidad, más la sanción que nos impongan desde Bruselas y la prórroga de presupuestos. Sin contar con que, en una eventual repetición de elecciones, la gente siga de vacaciones, como ellos ahora, y no vaya a votar porque ya lo hicieron dos veces y no sirvió nada más que para que unos y otros marearan la perdiz y aburrieran a la peña con la misma cantinela de siempre. De veraneo estamos, y ellos de adorno.

jueves, 4 de agosto de 2016

EL MONSTRUO DEL BEDÓN



Después de las copas



Alrededor de las siete de la mañana había desparecido una lancha neumática amarrada en las proximidades de la playa del Borizu, en Llanes. Su dueño, y único marinero, alojado en un camping cercano dio cuenta de ello a la benemérita que instruyó las primeras diligencias. No habían pasado tres horas cuando en el lugar, remando como un poseso, apareció un hombre sudoroso que, aficionado al piragüismo y tras una noche de copas, había decidido eliminar los efluvios del ron practicando su deporte favorito. Amarró la embarcación ante la mirada atónita de su dueño que esperaba a la orilla con algún curioso. El remero se apeó, jadeante y cortés dio los buenos días a los presentes y tomó las de Villadiego sin más explicación. Había recuperado la forma para irse a dormir e iniciar un nuevo día de copas y desenfreno. Y la cosa no fue a más.
Por entonces nuestro protagonista era un fornido picador en María Luisa que vivía en Lada. Se movía en una moto de gran cilindrada con una pegatina que rezaba “Yo piragua”, y tiene más aventuras para contar que el propio Capitán Trueno. Presencié en vivo y directo la que ahora les relato acaecida dos o tres días más tarde. Amanecía por el oriente asturiano y después de una de las noches habituales por las salas del lugar, le acompañé junto a otro amigo a correr y a nadar a la cercana playa de San Antolín. Despojado de su bañador, corrió a ratos, y a ratos nadó mientras nosotros observábamos alucinados  aquel portento. Olas y arena. Y en el otro extremo de la playa se zambulló en el río Bedón que allí vierte sus aguas. Arriba y abajo estuvo nadando con vigor al tiempo que un turista abría su tienda canadiense allí plantada, y sin haber abierto sus ojos se tiró al río. Cuando salió a superficie lo primero que vio fue a nuestro amigo que, con el agua por las rodillas, estiraba sus brazos y rugía como un dragón, dando por terminada su sesión mañanera. Estoy seguro de que el turista alemán jamás olvidará aquel despertar.

miércoles, 3 de agosto de 2016

FÍOS DE TORREMOLINOS



Un viaje de juventud



Lo teníamos preparado desde hacía varias semanas. En los estertores de la dictadura oir hablar de Torremolinos era lo mismo que si nos mentasen el mismo Hollywood. Aquel pequeño pueblo marinero al lado de Málaga se había convertido en la meca del turismo, de las suecas y el ligue por obra de la incipiente construcción hostelera y, sobre todo, por la de los novelistas Dominique Lapierre y Larry Collins. Tantas prisas teníamos en convertirnos en los nuevos hijos de la Villa que no pudimos resistir un largo y tedioso viaje en tren o autocar y para allá nos fuimos desde Ranón vía Sevilla y en una vieja avioneta correo de doce plazas hasta el aeropuerto malagueño. Pensábamos que aquello nunca lograría tomar tierra, pero aterrizó suavemente en la pista de la Costa del Sol donde nos recibió la canícula del verano andaluz. Durante tres días vagamos como parias entre gentes de toda extracción, bohemios casi todos, y sin comernos una rosquilla, medio desesperados y ahogados de calor, ya nos planteábamos el regreso hasta que una noche Cupido vino en nuestra ayuda en una discoteca del lugar donde celebraban el cumpleaños de una guapa francesita. Nos invitaron, entramos triunfales en el grupo y, por fin, aquel día ligamos comme il faut: “Ahora se van a enterar de lo que haz un veraneante asturianu”. Y, en justa correspondencia devolvimos la invitación a nuestras dos anfitrionas para la tarde siguiente en nuestro apartamento. Ante la nueva aventura, limpiamos todo, perfumamos los dormitorios y dispusimos un ágape digno de una diosa a base de aceitunas, patatas fritas y conservas variadas. El instante se presentaba glorioso cuando tocó el timbre y, tras la puerta, aparecieron las dos damiselas acompañadas del harén al completo, como buenos argelinos que eran: padres, primos sobrinos y demás familia. Excuso decir que nos quedamos desabastecidos y “desilusionados”. Luego llegó el resto, la playa, más calor y el regreso en un tren de madera que tardó día en medio en llegar.

Marcelino M. González