jueves, 4 de diciembre de 2014

SIETE MARAVILLAS NATURALES

Parque del río subterráneo de Puerto Princesa (Flipinas)
Montaña de la Mesa (Suráfrica)
En esta ocasión no se trata de un artículo sino de un capricho visual. Son las siete maravillas naturales del mundo, elegidas por votación popular. Vean: 
Cataratas de Iguazú

Amazonía

Isla de Komodo (Indonesias)
Bahía de Ha-Long (Vietnan)
 
Isla de Jujú (Corea del Sur)

miércoles, 3 de diciembre de 2014

VIEJOS DELITOS, NUEVOS DELINCUENTES

Las formas de burlar la ley



Malversación de caudales públicos, fraude, cohecho, prevaricación, tráfico de influencias, blanqueo de dinero, apropiación indebida, falsedad en documento mercantil… A aquellos estudiantes de Derecho de hace más de treinta años nos parecían figuras delictivas que el Código Penal contemplaba a modo de previsión. Porsi. En cualquier caso yo pensaba que aquellos delitos sólo estaban pensados para las personas importantes y que nunca trascendería más que en una sentencia perdida entre los millones de páginas del Aranzadi y dictada por aquellos señores tan serios y lejanos del Tribunal Supremo. Eran aquellos tiempos de la Transición, cuando siete prohombres, con ideologías tan distintas y contrapuestas, se estaban poniendo de acuerdo en la redacción de lo que fue nuestra Carta Magna. Pasaron treinta y seis años desde entonces, dos reyes, seis  presidentes de gobierno y miles de diputados; diecisiete comunidades autónomas y decenas de miles de diputados autonómicos, y estatutos de autonomía, y leyes, y reglamentos. Y Europa, y más diputados, y más normativas. En resumidas cuentas, el Estado de Derecho. Lo que significa que la ley está por encima de todo y de todos. Del Rey, del Presidente y de todo bicho viviente. Pero da toda la impresión de que la ley ha quedado corta, de que el delincuente va por delante de ella y, lo que aún es más importante, de que quienes la hacen, los políticos que legislan, lo hacen sin previsión de cómo podrá burlarse, de cuál es el resquicio. Lo que ha dado en llamarse “El revés del Derecho”. Pero no dan con ello. Algunos, cada vez más, son los primeros en violarla.
Sin embargo, el ciudadano de a pie hace muy poco para que esto no sea así y lo que no debería de pasar de una tertulia de bar, se ha convertido en el Gran Teatro Nacional. Los intereses de los grupos de comunicación, periódicos, televisiones y cadenas radiofónicas patrocinan toda esta comedia patria donde un tal Dioni gana más dinero por ir a la tele que por robar un furgón blindado, a modo de ejemplo. Y, sobre todo, las redes sociales donde todo el mundo es periodista y político, honrado y fuera de cualquier duda razonable. En resumen un país donde, ahora mismo, todos escarban debajo de las praderas, del asfalto y de las alfombras para encontrar una mínima señal de los posibles delitos en que haya incurrido fulanito y menganita. Un asco de país.


Marcelino M. González
 

martes, 2 de diciembre de 2014

EL TRANSCURRIR




La pobreza en estas fechas



Es muy temprano. Aún no ha amanecido y estoy frente a la pantalla del ordenador distraído, pensando en lo que deparará el día y esta semana de diciembre que empieza. Y, sin apenas darme cuenta, veo en esa pantalla que en Sidney está lloviendo y una temperatura entre 21 y 27º, y que en Mumbai hay humo y un calor sofocante de 37º. Me llama la atención lo del humo y, al tiempo, me pregunto dónde diablos estará Mumbai. De inmediato voy al Google ese que lo sabe todo y, claro, se trata de Bombay en la India, lo que pasa es que, parece ser, que en hindi se lee así. Y, como por el humo se sabe dónde está el fuego, saco en conclusión que en esa megalópolis de pobreza y miles de castas, también la más baja de los intocables, algo se está quemando y muy posiblemente sean cientos de cadáveres. Alejo ese pensamiento y me pongo a escribivir esto que están leyendo. He dicho bien: “Escribivir”, vivir y escribir. Pero no logro olvidarme de ello. En el segundo país más habitado del mundo, que pronto será el primero, un porcentaje elevadísimo de la población ni vive ni escribe. Los intocables sólo transcurren por la vida, si se le puede llamar así, ejerciendo los trabajos más miserables y bajos de aquella sociedad como puede ser la recogida manual de los excrementos humanos en las letrinas públicas. Ahora que en occidente llega la Navidad, da mucho que pensar. Nacer mujer en la India es un castigo divino. Son proscritas dentro de sus castas, más cuanto más miserable sea la casta. Dentro de la que hablamos sólo un 8 % de mujeres saben leer y escribir. Todo ello en un país rico y emergente con un enorme futuro. Donde las grandes riquezas, los maharajás, los rajás y el templo de mármol construido por amor a una mujer. El Taj Mahal. Paradojas que tiene la vida.
Y ustedes pensarán en por qué les cuento todo esto que es sabido por muchos y cuando estamos en mundos tan lejanos y tan distintos. Pues, para ser sincero, pasa que hoy he dormido mal y me levanté trascendente y, al ver eso en la pantalla de mi ordenador, lo primero que pensé fue, a mí qué me importa que llueva en Sidney o que haya humo en Bombay. Pero, luego, reconsideré la cuestión y me di cuenta que ese humo alcanza a todo occidente. Lo mismo que ocurre con la miseria, la desnutrición y con tantas otras lacras. Mientras, transcurrimos.

Marcelino M. González

domingo, 30 de noviembre de 2014

HOJA DE RUTA


Después del 9-N


Éstos ya no recuerdan que han jurado o prometido cumplir y hacer cumplir la Constitución. La española de 1978, no la pretendida por ellos. Pasan de todo en una huida hacia adelante que nos tiene hartos, y nos tendrá durante un largo tiempo si los tribunales no lo impiden. Como habíamos pronosticado en nuestro artículo “Efectos sin efecto” de 13 de noviembre, el Presidente del Guvern ha comparecido el pasado martes ante la sociedad catalana y el país entero para anunciar la más que posible convocatoria de unas elecciones plebiscitarias con el único objeto de ir hacia una declaración unilateral de independencia que cifra en un plazo de dieciocho meses. “Fuera partidos políticos e inclusión de la sociedad civil”, ha dicho. Pero Convergencia, su partido, estará ahí, al igual que ERC y el resto de las formaciones independentistas. Pero, ¿qué pasa con los constitucionalistas?, a esas formaciones, ¿se les impedirá concurrir a esos comicios, caso de que sean permitidos por los tribunales?, ¿y a la sociedad civil que no es partidaria de la independencia?, ¿a ese casi 70 % de los electores que no han estado en el paripé del 9 de noviembre?
No nos cabe la menor duda que en esa pretensión Mas y los suyos están contando con un cambio de gobierno en las próximas generales del otoño que viene. Con la irrupción de Podemos en el panorama político del país y con la empanada mental que parece arrastrar el nuevo Secretario General de los socialistas y seguro candidato a la consulta electoral. Con lo que no cuenta el President es con la evolución de la querella presentada por la fiscalía contra él y dos miembros de su gobierno, mientras Junqueras, agazapado, espera a verlas venir con un propósito bastante definido, y cantado ya hace tiempo, que es protagonizar en primera fila las plebiscitarias y ser quien proclame la independencia catalana, de manera que sería él quien pase a la historia como adalid de la soberanía y no Don Arturo, que para esas fechas es muy posible que purgue en la Modelo su deriva, como se denomina ahora a la enajenación mental transitoria o permanente. En definitiva que, mientras el tiempo y la judicatura no lo impidan, tendremos asunto catalán hasta en la sopa. A no ser que desde el gobierno de Madrid se tomen decisiones más firmes y menos tibias que las tomadas hasta ahora. O conversan y negocian, o les ponen al hilo. Pero ya.

Marcelino M. González

martes, 25 de noviembre de 2014

ACORDAR UN DESACUERDO




 
La subida del IBI en Langreo
Duque quisiera que nuestros representantes en el Ayuntamiento de Langreo le explicaran cómo es eso de la subida del impuesto de bienes inmuebles. No acabamos de entenderlo por más que le damos vueltas a la quijotera. Resulta que, por imperativo legal, hay una revisión catastral al alza y cada uno de los grupos políticos en la corporación municipal tiene un planteamiento para que el incremento del recibo de la contribución no afecte a los bolsillos de los langreanos. Para ello proponen una disminución del tipo porcentual con el fin de compensar la subida. Hasta aquí todo muy correcto y muy loable. Hay que mirar por los intereses de los administrados. De manera que unos proponen un cinco por ciento, otros un cinco y medio, y así cada uno lo que le sale de sus reuniones. Evidentemente, en cualquiera de los casos,  la compensación no puede ser total, es decir que los contribuyentes no van a pagar lo mismo que pagaban antes de la revisión, porque no es lo mismo aplicar un tipo a una cantidad que a otra. Pues bien, lo más lógico hubiera sido que los socialistas y populares que tenían las propuestas más aproximadas, hubieran terminado de acercarlas, llegando a un acuerdo. De un 5  y un 5,5 a un 5,25, que es la media de ambos. Los otros grupos no están en esos tipos porcentuales y es más difícil de consensuar, además uno de ellos pide para ello la readmisión de los despedidos de Aguas de Langreo y la subida del IAE, que no se qué tienen que ver el culo y las témporas. Pues bien, llega el pleno y, cada cual en sus trece, no hay acuerdo. Como consecuencia de ello se seguirá aplicando el tipo que estaba en vigor y el Ayuntamiento recaudará, en su virtud, más de 300.000 machacantes por encima de lo recaudado en el último ejercicio, que era lo que algunos querían y al final consiguieron. Pa mear y no echar gota.
Y todos se exculpan de algún modo sin pensar para nada en los ciudadanos que son los que pagarán la irresponsabilidad del no acuerdo, pese a que los populares han afirmado que buscarán una solución. El remedio, si lo que quieren es no gravar más al ciudadano, es convocar nuevo pleno y llegar a un consenso. Ya va siendo hora de eliminar obstáculos y acordar disensiones. Luego quieren que la gente no se nos vaya de aquí y traen inmigrantes o gentes de etnia gitana para hacer población y que no se nos vayan las subvenciones.


                                                                                                                        Marcelino M. González