Yo no los ví, ¿y ustedes? Esos a los que llamaban Bin-Laden, que todos sabían como eran, pero que nadie los había visto ni tocado, o casi nadie. Los billetes de 500 euros. Pues resulta que el ínclito Jefe de la Oposición quiere suprimirlos de un plumazo para que quienes los poseen en cantidad los saquen a la luz del fisco, y todo el dinero negro que circula por ahí se convierta en dinero legal, dinero que tributa. Pues, por mí, como si se opera, oiga. Pero no se si pensarán lo mismo esos que lo usan para encender sus “Cohiba” o los que lo sacan por la frontera de la Junquera en bolsas de basura. ¡Menudo desperdicio! Y ye que esti Frady tién unes ocurrencias de la virgen. Mira tú por dónde, si yo tuviera un faju de mil mortadelos d’esos, o más, pa hacelos desaparecer, o cambialos, lo primero que haría sería comprar “La Mona Lisa” o “El Grito”, el de Munch el noruegu, que lu roben cada dos por tres. Pero ¡qué va!, esi cuesta Munch-o, por eso grita el paisano, y la Giocconda se descojona con esa sonrisa enigmática que los expertos lleven analizando siglos y no dan con el motivo d’ella. Pues ya lo sabemos, la del cuadru de Da Vinci reíase de les idees de Rubalcaba, pa cuando les tuviera, claro. La verdá ye que si yo tuviera esi montón de mortadelos sólo podría comprar los cuadros falsos porque los auténticos tan muy caros y además non se venden, y menos en “Bé”. De to les maneres, si pudiera y los comprase, colgaríalos en la salita junto les imágenes de la Virgen del Carbayu y de Pablo Iglesias. Seguro que me quedaba un estar “tope guay”. Una salita de visita museística, ya que los museos de aquí no los visita ni su madre.

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