martes, 7 de noviembre de 2017

TRUMPADAS



Masacres y cretinos.



Resulta más fácil que en los Estados Cabreados de América te den un arma automática de matar, solo con presentar tu cartilla de la seguridad social, que en España te sirvan una caja de paracetamol para el dolor de cabeza sin receta. Ahí tenemos los resultados de la última masacre en una pequeña iglesia de Sutherland Springs, Texas, donde fueron asesinadas veintisiete personas que sólo iban a cumplir con su compromiso religioso. Ancianos, niños, embarazadas, todos los que se cruzaron en la línea de fuego de un loco. Sin olvidarnos de la reciente sangría en las Vegas, Nevada, durante un concierto en el que la gente no iba más que a divertirse. Indiscriminadamente, se trata de matar a todos los que se pueda. Y, cuando los hechos se produjeron, el baranda de ese país llega a Japón en visita oficial y, ya que está cerca, de provocación a los norcoreanos, para afirmar que estos sucesos tienen lugar a causa de los locos que andan sueltos por ahí. Como él.
Desde tiempo inmemorial campa a sus anchas la llamada Asociación Nacional del Rifle de la que fue presidente y miembro destacado Charlton Heston, también conocido como “El Culebras”, uno de los grandes y más poderosos grupos de presión del país, con decenas de miles de asociados y que reivindica la libre tenencia de todo tipo de armas a todo tipo de ciudadanos. Locos, menos locos y mediopensionistas. Y aún criticada su pujanza en el seno de la sociedad americana se hace poco menos que imposible su erradicación o, cuanto menos, atemperar la adquisición de armas mediante exigencias más rígidas y, con ello, evitar muchos de los frecuentes sucesos de este tipo que tienen lugar al otro lado del mar. Se habla de más de 200.000 muertos en los últimos años en atentados multitudinarios como los descritos, tantos como socios tienen los de Moisés. A muerto por socio. De manera que Duke le diría a Trump que deje de decir chorradas que, aunque sobren locos -algo inevitable- , lo que sobran son armas, su venta y la industria que las fabrica. Eso sí es evitable, sólo hace falta voluntad política.

PATAS ARRIBA



El cansancio nacional.



A estas alturas del proceso, cuando se avecina la matanza y se prevé mes y medio de dudas, mentiras y elucubraciones, la peña constitucionalista no sale de su asombro y, si me apuran, se encuentra más confundida que nunca. Se han despejado dudas y han aflorado nuevas interrogantes. Los miembros del Gubern están encarcelados o exilados en libertad provisional, igual que los dos dirigentes de las organizaciones civiles que los sustentan y, con elecciones autonómicas a la vista, desde el mundo soberanista se sugiere la unión de todos para acudir a las urnas unidos como una piña con objeto de obtener una mayoría absoluta. Si esto ocurriera de este modo, y tal y como pretenden, es muy posible que obtuvieran escaño los dieciséis rebeldes investigados en España y Bélgica antes de que fueran juzgados, si se llega a ello. Sin olvidarnos del asunto pendiente de los componentes de la mesa del Parlament, que todo hace pensar que terminará con seis personas más en prisión. Todo un maremágnum de actividad jurídica y política, con recursos a diestro y siniestro, movilizaciones callejeras, manifestaciones en pro y en contra y mensajes en el mismo sentido en campaña y precampaña electorales que se harán desde prisión, por un lado, y en vivo y directo, por otro.
Todo ello nos desborda de tal forma que hasta hemos llegado a pensar que, a través de su rebelión e incumplimiento de todas las leyes habidas y por haber, han llegado a conseguir lo que querían: poner patas arriba a Cataluña, en particular, y a España, en general. Sembrar el caos en el país y contagiarlo al corazón de Europa, en un diseño de estrategia meticulosamente pensado y medido al efecto. Aunque lo que ahora importa es la administración de la comunidad, la aplicación del famoso artículo para que, cuanto menos, en los próximos meses las cosas recuperen parte de la perdida normalidad. Hasta que, pasado el 21-D, estemos de nuevo en el punto de partida o aún peor, si cabe. Termina una historia y comienza otra. La misma.

miércoles, 4 de octubre de 2017

MALAFOLLÁ



Por el camino.



Es mediodía de un sábado cualquiera, los pájaros cantan y las nubes se levantan. Estoy sentado en un banco del parque fumando distraído con Duke echado a mis pies observando atento a la peña cuando un hombre bajito de unos treinta y tantos, enjuto, muy moreno, para frente a nosotros y me dice “le compro un cigarrillo”, al tiempo que abre un pequeño bolso y extrae de él una minúscula cartera. Le doy el truja y, cuando quiere pagármelo, le digo que no es necesario, que todo el mundo lo pide sin más y al menos él ha tenido el detalle de no hacerlo. Lo enciende pausadamente, da tres caladas, lo apaga y se lo guarda en el bolso, en un acto que parece un ritual. “Estoy dejando de fumar”, me dice, y acto seguido saca un mapa arrugado y doblado diez veces y me pregunta con un acento indescifrable cómo puede llegar a Pola… (duda) y le replico si se refiere a Laviana, Somiedo, Lena o Siero. “A ésa”, me dice. Le indico sobre el mapa el itinerario más apropiado para ir caminando, “pero tienes quince kilómetros hasta allí”, le advierto. “Hasta que oscurezca tengo tiempo”, contesta tranquilo. Y comenzamos lo que fue una breve conversación. El hombre era de Granada y desde allí había salido en el coche de San Fernando con dirección a no sabía donde. No llevaba gran cosa: lo puesto, una mochila y el bolso de donde sacó el cigarrillo y le echó otras tres caladas para volver a guardarlo. “¿Así que eres de Graná, de los de la malafollá?, ¡bonita ciudad!, le dije. Y, haciendo honor a ese apelativo, me contó un chiste afirmando que eran muy especiales para el humor: En un quinto piso una niña le dijo a su madre: “mamá me voy a tirar por la ventana” y ante la negativa de su madre insistió hasta que, al final, la madre consintió. “Bueno, tírate”. La pequeña se tiró y espanzurrada en la acera gritó: “Mamá, súbeme…”, y la madre le dijo: “No hija que vuelves a tirarte”. Luego, serio y cordial, me dio los buenos días y, con su humor negro, prosiguió su periplo caminado hacia lo desconocido.


lunes, 2 de octubre de 2017

ADJETIVACIONES



Decisiones políticas.



En un manual de marketing avanzado para columnistas de infantería he aprendido que no es oro todo lo que reluce, que las cosas no son como te las cuentan, ni siquiera como tú las ves porque absolutamente todos tenemos un color por tibio y tenue que éste sea y, de una u otra forma, por muy objetivos que intentemos ser cuando contemos u opinemos sobre algo siempre dejamos en ello nuestra modesta impronta. Lo importante, lo que tiene más visos de credibilidad es lo que se nos dice en blanco y negro, incluso en sepia. Es como más puro y limpio, aunque no dejen de ser unos colores más, como los otros. El hecho real, la verdad es sólo una, limpia, inmaculada y objetiva. Sin mucha adjetivación que acabe por distorsionar lo cierto e incuestionable.
De esta forma estoy seguro de que hace un año la imagen de la Virgen del Carbayu fue desalojada de las dependencias del consistorio. También tengo la certeza de que a muchos ciudadanos no les gustó en absoluto su traslado, de que lo llevaron a los tribunales y de que hace unos días se conmemoró la fecha mediante un oficio religioso en su santuario. Hasta aquí convendrán conmigo que el relato es objetivo. Sin embargo cuando se aducen o se buscan las explicaciones de por qué todo ello es cuando entran en juego los colores y las adjetivaciones a que me refería en un principio. Las de una parte y las de otra. La laicidad de una corporación que quiere llevar sus ideas hasta el último extremo sin que sepamos si en el fondo subyacen otros intereses y, por otro lado, la costumbre inveterada de todo un pueblo que tiene reconocida devoción por la imagen sin que, de igual forma, tengamos conciencia de la religiosidad de todos esos ciudadanos. Pero volvamos a lo cierto. En Langreo mandan quienes mandan, y deciden democráticamente sobre los asuntos de su competencia. En poco tiempo habrá nuevas elecciones y, a lo mejor, una corporación de otro signo que estará en disposición de retornar la imagen a su sitial. Eso es lo real.

martes, 26 de septiembre de 2017

SI US PLAU



A poco tiempo de la fecha.


 A estas alturas del pròces, cuando quedan tan solo cinco jornadas para el Gran Día, dicen los portavoces del independentismo que ya tienen todo preparado para la celebración del dichosu referéndum. Como diz un amigu míu ya tienen les papeletes, les urnes, el censo y el resultáo final definitivu, que ye que “Sí”, que tan d’acuerdu con ser una república independiente e ir a tomar pol sacu dos o tres días después. Por el contrario, tengo otru amigu catalán que va ir a votar provistu de una caja de cartón con regalla, la papeleta impresa en el ordenata de casa y el traje de la primera comunión, por si se reparte alguna hostia. Esti sí que ye previsor, el condenáu. Sin embargo la verdá, según to les informaciones que leemos y oímos, ye que no tienen na. Ni colegios, ni Junta Electoral Central, ni infraestructures apropiáes pa cometer tamañu disparate. Lo único que tienen ye una empaná de la de su madre y un manual por si los detienen. ¡Hay que jodese! Porque mira que Duke yos lo dijo unes cuantes veces: “dejavos de hacer el pijo que va a salivos torda y váis a acabar como el Rosario de la Aurora”. Pero ellos empicináos en el empecinamientu de hacer la puñetera consulta. Pues que vayan al médicu especialista, a ver qué yos diz. Seguro que los manda al carajo y a que se operen, algo que ya yos están haciendo sin anestesia. Sólo con vaselina. De momento ya yos intervinieron carteles, papeletes, urnes, webs, correos eléctricos d’esos y, lo que ye más importante, la viruta, les cuentes pa pagar to la parafernalia y hasta les que no son pa la consulta. Así que de pagaí al médicu va a encargase Montoro. Por otru lao mandaron p’allá a la menetérica, a la poli y a Piolín, y deben de tar a puntu de mandar a la Legión, con to y cabra, de manera que aquí en Langreo tamos quedándonos sin seguridá y ya robaron hasta en la oficina de los autobuses. Pa que vean que esi tinglao perjudica a to los españoles. Así que, por favor, si us plau, dejen de enredar con esa locura y vuelvan a cordura. Aún están a tiempo.