jueves, 27 de enero de 2011

CONTAMÍNAME



Muchas veces sentimos la tentación de hablar de fútbol o de toros, o de lo que pinte, pero los acontecimientos cotidianos nos llevan siempre a lo mismo. A la asquerosa política. Y no somos entendidos en ella, dios nos libre entender de eso. Al menos no lo somos más que usted, que usted y usted, los ciudadanos de a pie. Lo que aquí hacemos no es más que dar nuestra profana y humilde opinión sobre la actualidad y convertirnos, de esta forma y sin pretenderlo, en portavoces del sentir de algunos. Evidentemente no de todos. Pues bien, se preguntarán ustedes el por qué de este preámbulo y Duke les dirá que cuando uno piensa que lo sucio de esa política, a la que hemos llamado asquerosa, está solamente fuera de nuestras fronteras, allende Pajares, vienen tres altos cargos del Principado y lo joden.

Cándidamente, algunos creían que la corrupción era solo patrimonio de personajes como Roldán, Vera, Rubio y otros que en aquella época, hace casi dos décadas, metieron la mano en la saca y, aunque muchos terminaron en prisión, no habiendo devuelto nada ahora gozan de una jubilación de lujo merced al saqueo de las arcas públicas. Pero quienes eso creían se han ido dando cuenta que ese afán de rapiña ha llegado a todos los rincones de las administraciones de todos los puntos de la geografía nacional, de manera que, hoy día, la política es una profesión bajo sospecha. Un amigo funcionario me decía que si cerramos los ojos y al azar apuntamos con el dedo en el mapa daremos, con seguridad, con un lugar donde existe corrupción. Pero la cuestión no solo afecta a los altos cargos políticos, sino que se ha trasmitido también a muchos funcionarios que, viendo el panorama y la impunidad con la que otros actúan, piensan que ellos no van a ser los tontos y se suman al carro del saqueo, de las comisiones ilícitas, de las licencias interesadas, de la sociedades interpuestas y, en definitiva, del latrocinio más descarado. Ahí tenemos el ejemplo, en dos funcionarias de la administración del Principado.

Al margen de la propia, de la responsabilidad penal y civil que en su momento sentencie el juez, existen culpas y responsabilidades de aquellos que los han puesto ahí. La culpa “in eligendo” y la culpa “in vigilando” se utilizan en el ámbito del Derecho para describir la responsabilidad civil de los patrones con respecto al comportamiento culpable o negligente de sus empleados cuando estos causan daños a terceras personas. Y este es el caso. No basta con afirmar, como lo ha hecho la consejera de Presidencia, que fue ella quien puso el asunto en conocimiento de la Fiscalía. Se requiere también un signo de voluntad. La dimisión o el cese. Lo mismo que para quien colocó ahí a su amigo en el cargo más visible y lo mantuvo en él durante tres mandatos. El Presidente y la Consejera deberían de dimitir inmediatamente. Sería la única forma de devolver la confianza a los ciudadanos, empezar a hacer limpieza e impedir que sigamos mezclando a los malos con los buenos. Con los que no han querido contaminarse.

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martes, 25 de enero de 2011

CAPÍTULO VIII: ¿QUIÉN VA EN LAS LISTAS?


No es mera coincidencia el hecho de que ahora mismo todos los que escribimos aquí estemos pensado en lo mismo. Ni por asomo se le ocurriría a Duke proponerme una columna acerca de lo bien que lo están haciendo en el gobierno y, desde luego, lo mejor que lo están haciendo desde la oposición. Si es que tenemos gobierno y oposición. Parece como si unos y otros estuvieran más pendientes de lo que hace el contrario que de gestionar los asuntos propios. Y es algo que sucede siempre que en el horizonte más cercano se vislumbran unas elecciones, en este caso locales y regionales, cuyos resultados serán, sin duda, el patrón para medir la actuación de las siguientes generales para después de un año. Es decir, tanto a nivel nacional como regional y local, todos actúan en clave electoral. Pero mientras esto ocurre nadie muestra sus cartas, esperando a ver las del rival. Y en tanto que unos van y otros vienen, se tantean, se insultan y se crispan, llega el enemigo y los mata a todos con tirachinas.

En nuestra región la irrupción de un nuevo partido en el panorama político le da un aderezo especial a la cuestión de forma que, cuando aún se desconoce lo más mínimo acerca de personas y programa electoral de Foro Asturias, todos esperan a saber quién acompañará a Cascos en la aventura. Así que algunos ya se han descolgado y otros aguardan a saber si fulanito entra o sale, si tendrá puesto en una u otra lista para, en su caso, intentar colocarse en la contraria, o esperar a que una de ellas tenga un vacío para rellenarlo. Algo que presumiblemente ocurrirá en Llanes, cuya Junta Local se ha sumado al bando disidente. Es lo que pasa cuando entras en un bar y esperas impaciente a que se levanten de una mesa para poder ocuparla. Es el juego de la política, el quítate tú para ponerme yo. De la política sin criterio, de la aprovechada. De la trepa.

A lo largo de estas últimas semanas hemos visto las distintas visitas -dos o tres por semana- que Francisco Álvarez Cascos ha girado a varias localidades de la geografía asturiana captando adeptos para la causa y repartiendo consignas. La última de ellas el pasado sábado en Mieres y, seguro que muy pronto, en Langreo. Y cuando en los informativos hemos visto concejales populares de ambos municipios en algunos de estos actos nos preguntamos, no sin motivo, qué es lo que harán los grupos políticos de estos ayuntamientos en los próximos días, porque ni en uno ni en otro concejo se conoce aún quiénes conformarán las listas populares. ¿Será leal a su apellido D. Pedro?, ¿lo serán sus compañeros del grupo?, ¿y la Junta Local? Mucho nos tememos que algunos, o todos, querrán enfundarse la nueva chaqueta y devolver la usada al fabricante cuando lleva usándola mucho tiempo, ha cogido la forma de su inquilino, sus olores y sus vicios. Partidos políticos de usar y tirar, como primero lo han hecho los instigadores del Foro. ¿Confiarán los ciudadanos indecisos o sin color político en aquellos que habiendo vivido como dios a la sombra de un árbol pasan ahora a cobijarse bajo la de otro? No tardaremos en salir de dudas.

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domingo, 23 de enero de 2011

ESTOS SOBRAOS DEL SENADO



A la voz de “pueden sus señorías colocarse el pinganillo” pronunciada por Javier Rojo, Presidente del Senado, comenzó el pasado martes un episodio más del esperpento nacional. Fue el catalán Ramón Aleu el primero en utilizar una lengua cooficial para defender una moción en la cámara alta desde que en el pasado abril se aprobase la reforma del Reglamento Cameral conforme a la que, en adelante, se podrá hablar en el Senado en cualquiera de las lenguas patrias que pasan de ser oficiales a nivel regional para serlo también al nacional. Una muestra más del mareo de la perdíz y de las maniobras de distracción a que nos tienen acostumbrados nuestros políticos en tiempos de vacas flacas. Seguimos sin entender cómo es posible que en un país con una lengua común, la segunda más utilizada en el mundo, para entenderse en el parlamento se tengan que utilizar otras por muy oficiales que sean en sus respectivas comunidades autónomas. No nos entra, oigan. Nos parece muy bien que en España existan otras lenguas y que se hablen, pero creemos que deben de utilizarse en sus regiones y parlamentos respectivos no en la sede de la soberanía de la nación, cuya lengua es el español. Y eso no lo dice Duke, lo dice la Carta Magna. ¿Que es una forma de reafirmar el ámbito de territorialidad de la cámara?, vale. ¿Que ello denota el plurilinguismo y la riqueza cultural de nuestro país?, vale. Lo que no nos vale es que un asturiano, un andaluz, un extremeño o un madrileño en Madrid, para entender lo que dice un catalán, un gallego o un vasco tengan que ponerse unos cascos en la quijotera como si estuvieran en la ONU o en el parlamento europeo. Por ahí no entramos.

Y lo que menos nos gusta de este vodevil es que, para llevar a cabo esta reforma, se tenga que contar con la presencia de siete traductores y se gasten dos millones de las antiguas pesetas por sesión en este paripé. Doce mil euros, que dicho sea de paso, para estos sobraos son el chocolate del loro, que supondrían el sueldo anual de un mileurista, la solución económica de muchos pequeños municipios -ahí está la verdadera cooperación territorial-, o muchos platos de comida para aplacar el hambre que tantos y tantos españoles tienen que estar pasando en la actualidad merced a la brillante gestión económica de sus representantes. Senadores que no van allí a representarles ni a solucionar sus problemas sino a hacer el pijo. A jugar a políticos y políticas, a cobrar y a figurar.

Si ya se entienden mal en condiciones normales, esto es hablando español, -por no decir que no se entienden-, difícilmente lo van a conseguir hablando en otras lenguas. Y en los tiempos en que vivimos lo más importante es que los políticos se entiendan para sacarnos de esta crispación, de esta crisis económica y de valores y, en definitiva, para que se huya de la artificiosidad y todo vuelva a la lógica de lo normal. Así empezaron en Babel y, aún sin pinganillo, así les fue.

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sábado, 22 de enero de 2011

FUMAR, LIGAR Y ESCAPAR


Todo se pega menos lo guapo. Ese es el refrán. Y claro, esos que fumáis, y para hacerlo tenéis que salir a la calle en mangas de camisa, termináis por coger unos constipados del copón que acaban por contagiar a los que fuman y a los que no. Mira chaval, si estás aquí calentín, tomando un vino, ¿pa que quiés salir ahí fuera a coger la muerte? Deja el pitu hombre, gáneslo en salud. Mira que-i lo dije, pues al día siguiente llega con una gripe de la virgen, ponse al mi lao y empieza a estornudar como un descosíu. Ves, animal, ahora vas pegámelo a mí. Eso pásate por ser fumador activu y callejeru. No, eso pásame por respetar les putes normes, achusss…, me contesta. Sale a echar otru pitu y déjame allí pensando si no tendrá razón. El benditu.

Más tarde entro en el super a por unos recaos y encuéntrome con Fer, la mi amiga. Como siempre que la veo, me dirijo a ella con el “sano” propósito de saludarla con el habitual beso -muac, muac- que nos damos de la forma más casta y cariñosa. Cuando estoy a punto del ósculo, pone la mano delante de su boca, se aparta y me dice que tiene gripe. Otra que tal baila. Tengo que decir que Fer es fumadora, aunque ya lo habrán adivinado. Pero ella no sale a echar el pitu fuera del bar, sino que directamente no entra. Quédase fuera, en la terraza. Y allí, toma café, lee el periódicu y fuma los trujas esos que lía previamente, o que-i lía el so hombre. El mi amigu Tista que, dicho sea de pasu, también fuma, pero esti ye de los que sale. Volviendo al super, como les buenes costumbres no se puén perder por mucho que se empeñe la Pajín, le doy a mi amiga el beso de rigor y después de una breve charla vamos a comprar, cada uno por su lado. Y resulta que hoy me levanté con un dolor de cabeza insoportable, tosiendo y con más mocos que los bajos de un banco del parque. Ya está, el putu tabaco. El de los demás, claro. Son las ocho de la mañana y voy a por el pan y el periódico. De camino me encuentro con dos terrazas con gente encogida que charla y fuma. Masocas, pienso para mis mismos adentros. Estos mañana están como Fer y yo. Tien cojones la cosa.

De vuelta en casa abro La Nueva España y leo el siguiente titular: “La ley antitabaco facilita el contacto entre las personas”. En resumen, la noticia venía a decir que el fumar fuera de los establecimientos hosteleros daba lugar a más ligues ocasionales dado que los que lo hacen encuentran la recurrencia en el tabaco para acercarse, conversar y si se tercia… Pues eso, que los que no fuman no tienen la oportunidad del acercamiento amoroso y, por otra parte, son los que tienen que pagar las consumiciones por aquello de que la ley también favorece el “simpa”. Esto es irse sin pagar con la excusa de haber salido a fumar. Así que los hosteleros están que montan en globo por la crisis, la ley Pajín, los fumadores activos, los pasivos, los ligones y los caraduras. Los que fuman, en cambio, han descubierto nuevas formas de relación y de ahorro, de manera que hasta se lo van a agradecer a la ministra. Pa lo que nos queda…

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martes, 18 de enero de 2011

HUMANOS Y HUMANAS


Hoy mismo estuve repasando algunas de mis columnas publicadas aquí, en La Nueva España. Muchas de ellas me sorprendieron hasta el punto de preguntarme si es posible que yo haya escrito esto y qué es lo que habrá pasado por la cabeza de Duke en el momento de hacerlo. Pero sobre todo me he dado cuenta que ustedes, quienes me leen, tienen toda la razón del mundo. Como siempre. Cuando nos paran por la calle es habitual que nos digan eso de “dales caña” o aquello otro de “estás metiéndote mucho con ellos”. Y lo cierto es que de vez en cuando les criticamos. Eso sí, con cordialidad y ánimo constructivo, asumiendo que son humanos y humanas y, como tales, se equivocan, pero nunca a propósito. Sin embargo cuando se trata de figurar y de cobrar no suelen equivocarse. En esas ocasiones siempre aciertan y no se les escapa ni una.

Lo que más nos sorprendió siempre de ellos son sus manifestaciones públicas. Nos referimos a las verbales, claro está. Verbigracia: con respecto al conflicto de Felguera Construcciones Mecánicas quizás les suene la siguiente: “Los trabajadores ya se lo veían venir. Según vienen denunciando desde hace tiempo, la empresa no contrata gente de la zona, no destina carga de trabajo al taller y no realiza inversiones. Creo que Duro debería tener un compromiso mayor con sus orígenes” (LNE 13/12/10); o quizás recuerden la moción aprobada por unanimidad del Pleno municipal el pasado 22 de diciembre en la que el Ayuntamiento exige a la empresa que no siga adelante con el ajuste de empleo en el Tallerón de Barros y donde se reclama a la compañía que, como mínimo, mantenga en Langreo el nivel de puestos de trabajo que tiene en la actualidad. Además, la alcaldesa pidió a la empresa que dialogue con el Ayuntamiento de Langreo para conocer cuáles son los planes de futuro de la compañía. Entre otras, estas son las manifestaciones verbales a las que nos referíamos. En cambio las otras manifestaciones públicas brillan por su ausencia. Así, el pasado sábado una de ellas formada por más de tres mil manifestantes -diez arriba o abajo- recorrió el centro de Langreo hasta la plaza consistorial. Salvo dos o tres concejales del grupo minoritario no se vieron más políticos locales. Nos habría satisfecho ver allí a la regidora langreana acompañada de sus concejales y de todos los de la oposición. Encabezando o cerrando la manifestación, da igual. Pero no, ellos y ellas consideran que con la moción aprobada ya lo han hecho todo. También nos hubiera gustado ver el edificio municipal abierto y que se hubiera ofrecido a los convocantes su balcón para que, desde allí, se diera lectura a los mensajes oportunos. Pero tampoco, el Ayuntamiento estuvo cerrado a cal y canto. Creemos que se han equivocado porque esos dos aspectos que echamos de menos el pasado sábado hubieran sido muy importantes y habrían confirmado la disposición de nuestros políticos a apoyar las legítimas reivindicaciones de los trabajadores de Duro Felguera, pero, como en tantas ocasiones, las palabras se las lleva el viento y las mociones quedan en papel mojado. Por eso nos metemos con los políticos. Por eso los criticamos.

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